Entrevista: El Columpio Asesino

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Posted septiembre 24, 2013 by in Entrevistas

Foto: Alejandro Del Estal
 
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Cristina y Albaro nos hablan de los éxitos del año pasado y dan un avance de su próximo larga duración: “ “Toro” fue una canción que nos costó bastante sacar adelante y no la veíamos como un single ( … ) Estamos haciendo canciones bastante esqueléticas para el nuevo disco”.

by Vanesa Insua
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Somos una familia”, contesta Albaro Arizaleta al ser preguntado acerca de cómo sobrevivieron a estar rodando más de veinticuatro meses en su última gira. El Columpio Asesino, una de las bandas con más personalidad y carisma del panorama indie español, reflexiona en esta entrevista sobre cómo han sobrevivido a una gira de más de cien directos o cómo han digerido el éxito de “Toro” (Mushroom Pillow, 2011).

Definid esta gira que, entre otras cuestiones destacables, ha durado dos años.
Albaro Arizaleta. Lo que nos sorprendió mucho fue que conforme avanzaba la gira, la inercia del disco iba creciendo cada vez más. Y la verdad es que en el momento en el que lo dejamos, era el momento que más fuerte estaba la banda. Yo creo que podríamos haber seguido girando, pero no era plan de seguir, porque teníamos que grabar el siguiente disco y teníamos que parar. Pero nos sorprendió un poco el hecho de que empezó como una gira templada, con buenos conciertos, pero que conforme iba avanzando comenzaron a desencadenarse una serie de acontecimientos en el tiempo (la gira de México, los premios IMAS (México), los Premios de la Música Independiente…), muy bien espaciados además, que nos vinieron muy bien para ir creciendo poco a poco. Y poco a poco fue la bola creciendo pues hasta que decidimos parar.
Cristina Martínez. Hasta doblar la gira, de un año a dos.


Porque, ¿no esperabais que durara tanto, claro?
C. No, no. Dices, bueno, nos hacemos los festivales, hacemos el invierno, las salas… Y luego nos siguieron contratando, nos seguían contratando en festivales.

Para hacer una comparativa, ¿cómo fueron el resto de las giras?
A. En esta gira al final fueron ciento y pico conciertos los que dimos. Con respecto a las otras, la primera gira más o menos seria fue la de “La Gallina” (Astro/PIAS, 2008), las anteriores fueron… Con el imperdible [hace referencia al primer disco, “El Columpio Asesino” (Astro, 2003) con un imperdible en la portada] había sitios a los que íbamos por la cena. Ya fue en “La Gallina” (Astro/PIAS, 2008) cuando dimos un poco el salto y comenzamos a tener un caché, porque en el del imperdible y en el de “De mi sangre a tus cuchillas” (Astro, 2006) no teníamos un caché…

Siguiendo con el mismo tema, me imagino que una gira tan larga, además de cansada, puede llegar a ser en algún momento hasta cansina, incluso en lo referente a la convivencia, ¿cómo se consigue estar dos años girando y que la cosa acabe bien?
C. Es un misterio [risas].
A. Yo creo que en el fondo es porque nos queremos todos mucho. Tenemos nuestros más y nuestros menos, pero la verdad es que somos una banda muy unida. Como en todos lados, no quita que no discutamos o tengamos nuestros momentos tensos, pero siempre antepones la banda. Y ya no sólo es la banda, porque luego llegas a Pamplona, aparcas la furgoneta, cada uno se va a su casa y seguimos quedando, el sábado nos vemos en el bar al que vamos…

No es que desconectéis, entonces.
A. No, seguimos todos ahí. Somos una familia en ese sentido, con sus más y sus menos. Pero sí que llegas cansado, porque es normal, se producen muchos roces en una gira, pero siempre los hemos salvado.

Desde fuera, parece que una gira de tal envergadura puede ser sintomática del cambio que ha experimentado la industria musical, ¿qué opináis?
A. En eso hay mucha gente que está confundidísima, porque, vamos a ver, en el indie español, que es un poco en la liga en la que nosotros nos movemos, ningún grupo ha vivido por las ventas jamás. Los ingresos que tienes por las ventas son anecdóticos, ingresas por tus directos. Otra cosa son los grandes en las buenas épocas en las que se vendían discos. Y, bueno, en España en los ochenta y los noventa imagino que habrá habido gente que ha hecho pasta vendiendo discos. Pero desde que empezamos nosotros en esto, que fue en el 2001, cuando se empezaba a hablar de la crisis en las discográficas, ya no era así. Porque, claro, ahora está la crisis estatal, o la crisis europea, o esta crisis que hay…, pero nosotros ya veníamos de la crisis discográfica. Se ha unido todo. Pero bandas como la nuestra siempre han vivido de los directos. Hemos vivido o hemos perdido, porque nosotros hemos tenido mucha suerte en no perder nunca dinero en ninguna, pero ha habido muchos grupos que se han financiado las giras. De decir “queremos hacer una gira, nos la financiamos” y, como hay quien se va a esquiar, “pues, mira, me voy a tocar los fines de semana”.

Y también para dar a conocer lo que haces, me imagino.
A. Eso es. El objetivo de nuestras primeras giras era no perder dinero y ya llega un momento en el que ya te dices “ya no es un no perder”, ya son años que a gota empiezas a pedir un poco más.
C. Exactamente.

Parte de que la gira haya sido tan larga y tan exitosa ha sido debido a la gran acogida que ha tenido vuestro último disco, “Diamantes” (Mushroom Pillow, 2011), el disco que se puede decir que os ha llevado al estrellato. ¿Cómo asimilasteis este éxito al principio?
C. Vino poco a poco, fue como de menos a más, y qué que sabíamos que “Toro” era un tema, y que funcionaría muy bien y que encantaría a muchísima gente… Pero fue todo como proporcional, no fue de repente un “boom”.
A. Sí, fue un poco como la gira, no fue un pelotazo. Fue algo que poco a poco fue a más y está claro que “Toro” tiró mucho del disco, muchísimo. Luego, yo creo que también el hecho de trabajar con Mushroom Pillow, una discográfica que se mueve también mejor en la escena en la que estamos, también ayudó bastante. Yo creo que fue la conjunción de varios elementos. El giro del sonido también, un poco más melódico, la voz de Cristina, “Toro”… Sobre todo “Toro”, y eso que fue una canción que ni nos imaginábamos que resultaría así. Era una canción que nos gustaba, pero no la veíamos ni como single, ni como hit ni…

Entonces cuando creasteis esta canción no erais conscientes de que podía convertirse en un hit tan importante.
C. Si le queríamos quitar el estribillo…
A. Sí, yo es que decía “tío, no…”, me puse cabezón… ¡Qué va, qué va! Fue una canción que nos costó bastante sacar adelante y no la veíamos como un single. De hecho es que tiene una composición que no encaja con lo que es un single.

¿Y por qué queríais cambiar el estribillo?
C. Porque, mira, se le dieron muchas vueltas…
A. Sí, y a mi hermano le parecía comercial.

Pero, ¿el problema era lo que decía o cómo resultaba musicalmente?
A. Por todo, por cómo iba la canción y por lo que desembocaba y yo pensaba “no tiene sentido esta canción si no desemboca en algo…”. Y al final, bueno…, concebimos la canción como un pasaje, porque al final es un pasaje: empieza de una manera, va cambiando a otra, va cambiando a otra y no tiene un estribillo, a lo que se le llama estribillo no es estribillo, es una parte de la canción.
C. Es como un desarrollo.
A. Sí, que converge ahí, parece que acaba y viene otro punteo y…

¿Por qué decidís incluir una canción hablando tan abiertamente de las drogas, de las que casi nunca se habla?
A. Es que yo creo que otra de las cosas por las que “Toro” mola es porque refleja un poco…
C. Un modo de vida.
A. Sí, un modo de vida de mucha gente. Yo si tengo que escribir algo, pues escribo de lo que me toca, no voy a escribir de lo que no sé. Hablo de lo que he vivido. Y “Toro” habla, pues, de cuando trabajaba en la fábrica y de cuando salía de marcha. ¿De qué hablas? Pues de tu entorno más cercano, por no sentirte falso, más que otra cosa.
C. Y la gente se ha sentido identificada.

¿Teméis que muchos os vean como el típico grupo con un single?
C. Para mucha gente yo creo que sí que somos un grupo de un single, para mucha gente joven… Pero yo creo que con toda la carrera que tenemos detrás, no tiene por qué ser así.

No digo que lo seáis, conste, sólo que puede que haya quien lo piense.
A. Yo entiendo lo que quieres decir, pero creo que a todo grupo le llega un momento en el que hay una canción con la que se le identifica, a no ser que seas un crack y tengas un montón de canciones de esas, que no es nuestro caso, por el momento sólo tenemos una.

A mi modo de ver, tenéis muchas más, y yo no incluiría “Toro” entre ellas [risas].
A. Ya, pero me entiendes lo que te quiero decir. Hay veces que un grupo llega a ser esclavo de una canción, ¿no? Eso lo tienes que asumir, porque es así. Esto funciona así. Llega un momento en el das en la campana, sin pretenderlo, pero has dado en la campana. Y hay gente que, pues, bueno, gracias a ese campanazo se engancha o, simplemente, escucha eso y ya pasa de ti, porque hay mucha gente que va de fenómeno en fenómeno. Lo que sí que sentimos es que somos un grupo de dar pequeños pasos y de ir consolidando una base sólida de público. Entonces, pues, bueno, el siguiente disco no sé qué pasará…evidentemente un “Toro” no va a haber, porque es que esas cosas ni las buscas, ni…, aparecen, y eso es así. Y si vas a buscarlas, la has cagado.

Mucha gente las buscará.
A. Pues yo creo que buscarlo es un error porque, además, ea nosotros esa canción nos sorprendió tanto…

He oído muchas veces que “Diamantes” (Mushroom Pillow, 2011) ha marcado un cambio estilístico en vuestra trayectoria, cuando a mi modo de ver todos los discos han supuesto un cambio perceptible, quizás a excepción de entre el primero y “De mi sangre a tus cuchillas”, ¿qué opináis?
A. Yo creo que el punto de inflexión más importante de “Diamantes” (Mushroom Pillow, 2011) han sido las voces, porque veníamos de discos más oscuros en cuanto a melodías, al tratamiento de voz, y en este disco, aparte tenemos una producción más limpia, más ligera, más limpia en el sentido de que no hay tanta capa instrumental, tanta masa como había en otros discos. Este intentamos hacerlo, en cuanto a arreglos, más ligero. Y luego también la voz, la incorporación de Cristina y también las melodías, que son más accesibles.


Ya, yo también creo que quizás hasta “La Gallina” (Astro/PIAS, 2008) teníais unas letras más viscerales, surrealistas, casi onomatopéyicas y que después las habéis “trabajado” más. No sé si me explico…
A. Es cierto que ahora las letras son más directas, más accesibles.
C. Sí, no son tan concienzudas, no tan viscerales.
A. Además es que la voz también la utilizábamos más como arreglo muchas veces. Igual no había un desarrollo de una melodía, igual te quedabas con una frase y repetías esa frase. Es que conforme vas haciendo más discos, no sé por qué tiendes a complicarlo todo y a perder igual muchas veces la frescura con la que empiezas, ¿no? Pero sí que en “La Gallina” (Astro/PIAS, 2008) empezamos a soltar más parafernalia. Y sí es cierto que el cambio yo lo veo de disco a disco, es como que con cada disco hemos dado un golpe de timón.

También lo que creo que fue importante es la máxima de “menos es más”, intentando saturar menos, como decías.
A. Así es. Llega un momento en que te marcas retos, en que te cansas también de determinados recursos, porque en seguida te das cuenta de que es fácil llegar a un punto en una canción a base de sumar cosas, e intentas crear esa emoción de otra manera, con una contención. Igual, aunque suene mal, es un síntoma de madurez en ese sentido, quieres conseguir una emoción de otra manera, no a base de sumar cosas.

Para finalizar, en estos meses que lleváis sin girar, ¿qué habéis estado haciendo?
C. Llevamos desde julio encerrados en un pueblo pequeñito de la montaña Navarra. Nos hemos ido a vivir todos juntos a una casa en un pueblo sin cobertura, sin móviles, sin internet… ¡Una experiencia que no veas!
A. En el sótano de la casa tenemos el estudio con todo, arriba la vivienda para la buena dosis de telebasura de la noche para olvidarnos de todo, para vaciar el cerebro, que no hay mejor que la telebasura para eso. Y a la cama y a trabajar. Y vamos a estar hasta octubre, en plan concentración. Ya ves, acaba la gira y nos vamos a vivir a una casa a modo Gran Hermano.

Antes os pregunté cómo sobrevivisteis a la gira, y me venís con esto…
A. Sí, sí, un pueblo, además, en el que viven 20 personas.

Y, ¿hay bar o no hay bar? [risas]
C. No hay ni bar, ni tiendas ni nada. El pueblo más cercano está a veinte minutos en coche.

¿Cómo definís la experiencia?
C. Intensa, intensa.
A. Hasta el momento, guay. Llevamos ya unos cuantos temas, a los que les falta darles un poco la orientación. Pero yo creo que para Navidades terminaremos el disco.
C. Sí, va bien la cosa.

¿Seguís con “el menos es más”?
C. Sí, un poco sí, que no haya más de lo que haga falta.
A. Estamos haciendo canciones bastante esqueléticas, en ese sentido.
C. Les daremos mil vueltas antes de acabar, pero…

Para acabar de verdad, ¿podéis decirme el disco reciente que más os ha llamado la atención del indie español?
A. A mí el último disco de Triángulo de Amor Bizarro me parece acojonante, han sacado un discazo.
C. Sí, totalmente de acuerdo.
A. Creo que es la mejor banda que hay en España, o quizás con la que yo más me identifico. Ves las influencias, ves que bebemos de la misma fuente, aunque luego cada uno mezclemos las cosas de diferente manera.


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Vanesa Insua