Pálida – From the bottom of a lake

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Posted marzo 2, 2015 by in 2015

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Reseña del primer LP de Pálida, que mantiene intacta su principal seña de identidad: el compromiso incondicional entre electrónica y rock

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4/ 5

by QA
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Si se da por bueno todo lo dicho por José Garnelo (la figura que se esconde tras el pseudónimo Pálida) en la reciente entrevista condedida a Desconcierto, nos resulta fácil comprender el eclecticismo que impregna “From the bottom of a lake” (Autoeditado, 2014). Entre sus influencias reconocidas está el krautrock, Debussy, Sonic Youth o las canciones del anime Naruto.

Su música es, posiblemente, el resultado de todo este barullo referencial al que cabe añadir grandes nombres de la electrónica de los últimos 20 años. A medio camino entre la danza hedonista y el discurso conceptual, su primer LP mantiene intacta la principal seña de identidad de Pálida: el compromiso incondicional entre electrónica y rock.

El álbum arranca con la ambiental We, en la que una aglomeración de voces y arreglos construyen una melodía fría y sedante. Una composición que destila una melancolía de la que resulta difícil desprenderse y que se quiebra con el desconsolado aullido metálico final.

Ese corte inicial hace que resulte inevitable sorprenderse con los ritmos fulminantes de Will, sobre los que discurre, superpuesta, un montón de cacharrería industrial y machacona. Esta canción es un símbolo, según cita Pálida en su perfil de facebook, sobre el coraje de “avanzar con paso firme”. Lo consigue recogiendo el testigo de Fuck Buttons en su experiencia ruidista, que combina perfectamente electrónica y shoegaze en un océano droneado.

Con Run, que sería un llenapistas en manos de un Goliath promocional, Pálida evidencia que esto es un disco para bailar o morir de un ataque cardíaco en el intento. Uno puede dejarse llevar por el hedonismo de este Star Guitar particular de Pálida, por el toque narco-electro que brinca acelerado sobre una melodía minimalista en Further, o por el ritmo agitado de As, que combina, en una glorificación de Aphex Twin, sonidos maquinales y arreglos retrofuturistas a partes iguales.

Y al final del disco, como en la banda sonora de una película modernilla, irrumpe la épica. Wild, en su progresión armónica, estaría destinada a conectar con el gran público, pero le falta un anuncio en la, según dicen, ahora nada influyente televisión. La estructura de canon, un tanto edulcorada, se manifiesta tan resultona como cargante. Tal vez por la insistencia en esa música de fondo para los reportajes de los medios de masas: desde la banda sonora de la infame Réquiem por un sueño a la extenuante Lovelly Allen de Holy Fuck. Donde sí manipula Pálida la épica a su antojo y con un brillante resultado es en Slaves, la composición que cierra el disco.

Arranca con unas repeticiones y unos retrasos de sonidos oscuros, propios del dark ambient, a los que agrega una percusión ligera pero frenética. Avanzado el tema, unos teclados con acento heroico, que parecen remitir a unos posibles Faithless o Underworld, se integran en la canción. Ese ser que se encontraba sumergido en las profundidades de un lago -lo que parece ser el asunto de este trabajo- emerge al fin provocando un gigantesco tsunami.

From the bottom of a lake es el mejor álbum de Pálida. Un trabajo mimado hasta el exceso por un artista que considera que el acto creativo comienza en la portada (el propio José Garnelo se ha ocupado del artwork) y transita, a modo de narración nada convencional, por los temas de esta obra conceptual. Y es que Pálida se convierte en prueba irrefutable de que con un método de grabación basado en la ética DIY (Do It Yourself) se pueden hacer grandes cosas. Lo sustancial es tener una idea y hacerla germinar. Algo que comprendió Garnelo, ya hace unos años, tras su caída del caballo en un concierto de The Field.

 


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