Triángulo de Amor Bizarro – “Salve Discordia”

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Posted febrero 10, 2016 by in 2016

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Diego da la máxima puntuación al nuevo disco de Triángulo y afirma que -al igual que los asesinos más brillantes- “tienen claro quiénes son, dónde están y hacia dónde van. Y por eso hacen lo que hacen, no se casan con nadie y no responden a un patrón”.

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5/ 5

by Diego
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Triángulo de Amor Bizarro han vuelto con “Salve Discordia” (Mushroom Pillow, 2016). A día de hoy, cualquier noticia sobre material nuevo es recibida con gran expectación y es que nos encontramos ante una de esas bandas nacionales con una discografía inmaculada, sin punto débil conocido.

En pleno 2016 parece que nada ni nadie tiene el poder de sorprender: todo está visto y oído. Para conseguir llamar la atención del público mayoritario ha de tratarse de algo innovador, transgresor o que sea creado directamente para el consumo rápido y su posterior desecho. Únicamente la última de estas opciones garantiza trascender a la generalidad social, pero, ¿quién quiere eso a estas alturas?

Es en este contexto social, musical, económico, cultural y político donde una vez más irrumpe Triángulo de Amor Bizarro. Cuando parece que todos sabemos por donde van a salir, cuando aseguras que el puñetazo que te van a lanzar va a llegar directo a tu mentón, es cuando te proteges. Nada puede fallar. No te destrozarán. Estás advertido. Pero es inevitable, ya lo tienes encima. Eso es cada uno de los discos de Triángulo: un puñetazo inevitable, endiabladamente dirigido a tu cara y que sabes que llegará a golpearte. Pero, ¿es para tanto el impacto? Veamos.

El disco lo abre “Desmadre Estigio”. El tema posee un ritmo más lento del que nos tienen acostumbrados, evocador de un universo que recuerda a la “Venus in Furs” y con aproximación al reggae y al dub ¿Quién a día de hoy no está influenciado por The Velvet Underground? Parece hasta superfluo a la hora de citar influencias. El hecho de que el inicio sea más pausado no supone que no estén afilando su guillotina particular. El objetivo está marcado: ajusticiar a todo aquel dispuesto someter y ser sometido. Así lo muestran justo antes del final del primer corte con sentencias como “nunca es demasiado pronto para romper un par de brazos a los que quieren aprovecharse de ti” o “no permitas que te engañen con costumbres propias de la Edad Media”, y por si no hubiese quedado claro, afirman categóricamente que “no voy a ser el esclavo a los pies de nadie, ¡no quiero!”. Sí, aquí están otra vez, son ellos.

Gallo Negro Se Levanta” es genuina marca de la casa: apisonadora y guillotinas por todos lados, junto a guitarras de destrucción masiva. En estos momentos Rafa ya se ha encaramado a la batería, y empieza a zurrar de lo lindo. Es el músculo y esqueleto en el que cimentar un ente con semejante fuerza.

Barca Quemada” es la primera intervención de Isa en las voces. Cuando te “follen” las fuerzas. ¿Alguien escucha fallen? Intentad escuchar fallen, es imposible. Así que ya tienes en la cabeza la ambigüedad de sus mensajes, un cambio como el ya célebre “arréame arréame, arréame” cuando interpretan en directo “De la Monarquía a la Criptocracia”. Le sucede “Seguidores” con atmósferas dream pop que recuerdan a Deerhunter. Sus ecos ensoñadores bien podrían haber encajado en el “Halcyon Digest” (4AD, 2010) de los de Atlanta. Con progresiones infinitas, parece que en cualquier momento se fuese a arrancar la voz de Bradford Cox, pero es en ese momento cuando Isa toma el mando, cargada de melancolía, para dirigir esa subida hacía lo más alto.

Para varios capítulos ha dado el tema del nombre de la banda y, después de desmarcarse de New Order en las entrevistas en las que respondían a esta cuestión, aparecen ahora con un “Baila Sumeria” que parece remitir a los británicos. Aquí aprovechan la ocasión para introducir un nuevo mantra, como ya habían hecho con el “transfusión no es canibalismo”. En esta ocasión “la ciencia es mentira”.

Cómo Encontró a la Diosa” es frenetismo marca de la casa que tan bien identifica a los gallegos, macarrismo que impulsa los resortes contra cualquier tipo de opresión o límite. Ya sea impuesto o autoimpuesto. Inconformismo puro y duro cabalgando a lomos de ese mastodonte que ha engendrado Rafa con su batería una vez más.

Contrasta con el tema precedente la balada de desamor y despecho “Qué Hizo por Ella Cuando la Encontró”. No hay vuelta atrás, “no vuelvo ni muerta”, cantan. Es el final: “ya no me acuerdo de ti”. Y es que, al fin y al cabo, no vale la pena. Pero por si quedan dudas ahí está “Nuestro Siglo Fnord”, para que continúe el resentimiento. Se sinceran con frases como “ya no quiero verte” o “lárgate de aquí, te prohíbo el paso a mi cabeza”. Siguen siendo mínimas las concesiones que albergan las letras de Triángulo, sea cual sea la temática, sea cual sea la situación, al igual que su obra permanece férrea y sin signos de flaqueza. “Hazlo por él… hazlo por él… hazlo por él…”. NO.

Euromaquia” es un título claro y sin rodeos. “Europa es una zorra y está matando a su juventud” y “Europa es saturno”, espetan. Mitología para cargar de mala hostia el contenido de un mensaje transportado por elefantes que irrumpen en cacharrerías. Saturno se identifica con algo muy viejo que todo lo destruye, ¿cómo Europa? El viejo continente está devorando a su juventud. En esta ocasión lo tienen claro, no hay lugar a dobles sentidos ni interpretación, solamente hay lugar para su guillotina particular. Una socorrida herramienta que se encuentra a pleno rendimiento en “Luz del Alba”, que en sus escasos 6 segundos de tregua en todo el tema aprovechan para hacer, una vez más, un guiño a The Jesus and Mary Chain.

Y sin respiro desde hace un buen rato, “O Salve Eris” viene a transmitir desasosiego y angustia, mostrando un nuevo registro, que junto con “Desmadre Estigio” marcan la zona más alejada del punto de confort. Se trata de una aproximación exitosa al más allá de sus fronteras, y es que, eso de acomodarse parece no ir con esta gente.

Tienen claro quiénes son, dónde están y hacia donde van. Y por eso hacen lo que hacen, no se casan con nadie y no responden a un patrón. Tienen un estilo propio que los caracteriza indudablemente, pero nunca permiten prever por dónde van a salir. Lo hacen con total tranquilidad y grandilocuencia, como si hubiesen visto su futuro con suma claridad. Claro ejemplo es el amplio abanico estilístico que muestran bajo una marca propia. Sus influencias son mostradas sin pudor, porque subyacen unos rasgos inconfundibles, muestra de una personalidad implacable que se proyecta en cada uno de sus trabajos. Esa que les permite mezclar todas esas alusiones, pasarlas por la trituradora y sacarlas con un sonido personal, identificable con cada acorde, cada melodía y al segundo de cada canción.

Y en esa amalgama de recursos propios y referentes vuelven a dejar un disco arrollador. Uno más en una carrera impoluta que los catapulta al Olimpo de los grupos sin discos malos y de trayectorias que trascienden en el tiempo. Porque el tiempo, y el paso de éste, los está tratando inmensamente bien.


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Diego