Crónica: Amplifest: @ Hard Clube -19 y 20 septiembre

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Posted noviembre 11, 2015 by in

Donde: Hard Club de Porto
 
Cuando: 19 y 20 de septiembre
 
Como: Muy buena entrada
 
Fotos: Pedro Mandías Couto
 
 

Te contamos todo lo ocurrido en la edición 2015 del festival luso que se desarrolla en el Hard Club de Porto y que está dedicado a los watios, la vanguardia y la oscuridad.

by Nour Al-Hussen
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 1 final general 700

Se trata ya de la quinta edición del festival luso, celebrado este año el 19 y 20 de septiembre. Para empezar, podríamos hablar de ciertas apreciaciones generales del mismo, pues se trata de un evento muy particular.

En primer lugar, se trata de un punto de encuentro entre varios estilos, englobados más o menos en dos géneros aparentemente diferentes, que terminan fusionándose y complementándose, muestra de ello es el cambio de registro de los artistas, donde más de uno actuaba en la modalidad más destroyer, y a su vez lo hacía nuevamente en la más experimental. En segundo lugar, podría hablar del contaste emocional que ofrecen los conciertos entre templados o ambientales, o intenso en el buen sentido melómano, junto a otro agresivo, ruidoso, y mortal en algunos casos. En tercer lugar, podríamos mencionar la excelente organización, puntualidad rigurosa cumplida en ambos días, sábado y domingo. También es anecdótico la interacción de los artistas entre ellos -pues no era muy extraño encontrarlos comiendo juntos en el restaurante O’ Mercado dentro del recinto-. adaptación del repertorio al aura y esencia del festival y una serie de stands con una selección exquisita de discos a la venta ( destaco y menciono especialmente el de EQVILIBRIVM MVSIC, un señor muy gentil con gustos afines que no cesó en recomendarnos discos de alta gama neoclásica) Además, es de resaltar el merchandising oficial del festival, hacerlo también de su diseño simple, modesto y por ello increíblemente significativo y bonito.

Se trata de un evento muy particular y no falto de ventajas. Situado en pleno centro de Porto, Hard Club recibe durante esos días centenares y centenares de personas que entran y salen de la Sala 1 y la Sala 2 para disfrutar de sus conciertos, o bien turistas o curiosos que se acercan a echar un vistazo al establecimiento, cuyo tránsito está permitido exceptuando las salas a aquellos ajenos al festival. Por ello, el Amplifest supone una mezcla de todo, de distintas actividades de variada índole y exposiciones culturales, junto a un público de paso o permanente, muy heterogéneo entre si.

 

1 final filho da mae 700

Inauguramos el festival con Filho de Mae. Él encarnó tanto la representación portuguesa de esa jornada que quedó marcada, sin duda, por su faceta multinstrumentalistalista, paradójicamente tan singular. Además del poder de la guitarra, como también el poder de la actitud y la intuición del músico al mismo nivel que su técnica. Eso ya nos había quedado claro con su participación en la edición de este año del WOS INC, festival al que también acudió la siguiente artista encargada de subirse al mismo escenario, Sara Lipstape, alias Noveller. Ella tiene presencia, y mucho magnetismo y además… es consciente de ello. Vamos, que es buena y lo sabe ¡Y eso no es para nada malo!. Si junto a la técnica, la intuición y la actitud que mencionábamos antes, le añadimos la cualidad de confianza y seguirdad podemos estar hablando ya de un artista muy completo. Si a todo eso además le añadimos una bonita melena, una fender jaguar y un Boomerang III Phrase Sampler hay muy pocas posibilidad que todo ello falle. Y bueno, cuando tocó “No Dreams” terminó de conquistar al personal por completo. Lo cierto es que sus melenazos y su expresión corporal al compás de la guitarra captaron la atención (y suspiros) de la mayoría de los presentes.

 

1 final basi 700

Basinski era el plato fuerte, al menos para mí. Trajo consigo Un set continuo, complejo y conceptual. Dentro de un aura azul, el texano quiso introducirnos en una especie de hipnosis. En su concierto, podías ver a gente escribiendo y pintando con los ojos cerrados, imagino que a causa de la sensibilidad que Basinski fue capaz de despertar en muchos. Se mostró muy interactivo y bromista. Ya que cenamos tan bien, había un postre de regalo -nos dijo-, se trataba de Melacholía como broche final para su actuación. Lo cierto es que desde la última vez que la había escuchado, la reminiscencia se materializó. La culpa tampoco la tuvo él. Basinski tiene pinta y tiene alma de artista, nadie duda de eso después de la hora que nos ofreció.

Si ya veíamos trazas de pogos, brincos, el apocalípsis cañero y bruto vendría de la mano de Converge, con parte de la batería rota como resultad final. Por todos es conocido el barullo, la fuerza descontrolada que habitúan mostrar. Abrieron con “Dark House” de su disco Axe to Fall (Epitaph Records, 2009) para seguir con el single que bautiza el mismo disco, para continuar con You Fal Me (Epitaph, 2004). Después de irse, volvieron para regalarnos un bis de “Jane Doe”.

1. wife final 700

Después de tanta agitación, nos apetecía pasar del Mathcore a algo más sereno. Ya pasaba de medianoche y la propuesta siguiente era de lo más apetecible y adecuada para esas horas y en contexto de festividad. Wife es el alter ego de James Kelly es la aventura electrónica en solitario del frontman de Alter of plagues versa entre sonidos industriales, una especie de post-dub que entra en conflicto o más bien empasta con ciertos momentos pop. Aunque existen nexos con la música de artistas James Blake por ejemplo, wife no termina de eliminar por completo una ambientación oscura, y  por momentos una crudeza estudiada en el estilo. Bailamos mucho con “Bodies”, y “Shards”, temas que conforman Stoic Ep editado por Tri Angle un sello que apuesta por la electrónica de calidad, como la de la talla de Vessel. De Alter of Plagues también tenemos que hablar porque tuvimos la oportunidad de testar su hacer con su black metal. Lo cierto es que su aparición en el line- up del festival fue una sorpresa dado que su líder, había anunciado la disolución de la banda. Su set list estuvo conformado en mayor parte por su trabajo Teethed Glory & Injury (Candlelight, 2013) y Mammal (Candlelight, 2011) en menor medida, pero en la que destacó en mi opinión “Neptune is Dead” poner punto final a una actuación correcta. Personalmente, me quedo con James Kalley en solitario y su faceta más electrónica.

Del segundo día también tenemos cosas que contar. Empezamos con ATILA del que he de decir que un concierto de este calibre que se celebra después de comer, es un pecado. O al menos eso fue lo que pensé cuando vi el horario. ¡Bendito pecado! Miguel Béco consiguió incluso que hiciéramos la digestión en medio de ese universo oscuro, denso, asfixiante que crea a través de su performance y esos drones que delatan su procedencia del Metal, que hacen que su actuación vaya más allá de un mero bolo y se convierta en una auténtica obra de arte, como bien demostró hace unos meses aquí en Santiago en la Fundación SGAE, y donde tuvimos la oportunidad de entrevistarle. Esta vez le acompañó también la responsable de las proyecciones audiovisuales Guida Ribeiro, una joven capaz de crear y sincronizar plenamente plasmaciones geométricas al son de los golpes de Atila. Sin embargo, no le acompañó en esta ocasión el batería Paulo Catumba. Esta conformación de batería, proyecciones audiovisuales y mano ejecutora y cantante, es cada vez más frecuente en un panorama electrónico que se renueva constantemente. Sin ir más lejos, un ejemplo de esta cara de la electrónica, la cumple perfectamente cualquier artista del estilo de James Holden.

Mucho se hablaba sobre el grupo sorpresa. Llegaba la hora y se destapó el misterio, los encargados en sustituir ese interrogante para que apareciera su nombre en futuras crónicas fueron Grave Pleasures, que viene a ser algo así como el ave fenix de Beastmilk. Fue un concierto con tintes retro del rock gótico, y creo que ahí residió su encanto. Pese a que la sala no mostró mucho entusiasmo, nos brindaron un rato agradable y ganas de conocerles más. Su set list estuvo conformado por su nuevo disco de título Dreamcrash (Columbia & Metal blade Records, 2015) y clásicos de sus andaduras por el mundo de la épica post-punkera desde el 2010 con su Climmax, primer trabajo como nueva formación. Los finlandeses dejaron claro de donde vienen con temas como “Nuclear Winter” y “Love in a Cold World”.

 

1 final metz 700

Quizás Metz se tratara de uno de los nombres más populares entre los más jóvenes del festival “Lo más pitchfork” por decirlo de algún modo. Nos acercamos hasta la sala y fuimos testigos y partícipes de la jarana noise-rockera que tenían montada como era de esperar. No faltaron temas como “Headeache”, “Acetate” y por supuesto, “Wasted” para cerrar un concierto divertido.

Pero sin duda la sorpresa más grata fue Syndrome,  proyecto solitario de Mathieu Vandekerchove, uno de los fundadores del grupo encargado de cerrar el festival, Amenra y que compagina a su vez con proyectos subparalelos: Kingdom y Sembler of Death . Fue curioso ver como progresivamente la sala se fue llenando poco a poco, hasta el punto que los presentes tuvimos que levantarnos y cumprimirnos para que todos tuvieramos la oportunidad de disfrutar, para mí, de la más preciada sorpresa del cartel. Syndrome sabe como emanar de las cuerdas de su guitarra una fragilidad inaudita, con una ambientación quizás elástica, porque conduce al instante desde la tensión a la admiración pura de la belleza. También tuvo que ver en ello la serie de  imágenes de paisajes y naturaleza que vestían la performance que dotaba aún más  de intimismo y poética al espectáculo.

 Si Basinski era el plato fuerte, la experiencia sensorial que tenía pensado experimentar con Stephen O’Malley sería el buen sabor de boca que me llevaría de vuelta a casa como recuerdo a un par de jornadas bestiales. Ser fan de Sun O))) va de la mano serlo de Stephen O’ Malley. Por mucho que la apariencia de chico duro, y oscuro, O’Malley es un tío agradable, dispuesto a pararse a charlar -como hizo con nosotros- con mucha amabilidad. Eso sí, no le gustan las fotos. Y eso dejó claro con sus muecas y una tensión conformada en la sala los primeros minutos de su aparición encima del escenario. La tensión se debía básicamente a su necesidad de concentración y su incomodidad por los flashes por un lado. Por otro, nuestra impresión y asombro al ver cuatro amplificadores y muchos cachibaches, así que como ya que la experiencia enseña mucho, sacamos los tapones de los bolsillos (Sí, esos mismos que tenemos del L.e.v). Ni aún así, hicieron mucho ni tuvieron demasiada utilidad. El sonido que produce O’Malley a través de sus seis cuerdas trasciende cualquier barrera real o abstracta. Es un drone infinito e incómodamente artístico. Después de apreciar a Stephen O’Malley eres capaz de observar que no existe mucha diferencia en las bases de su obra a los géneros más clásicos de la música. Pues se trata de una reformulación conceptual de estilos que han dominado el panorama musical desde siempre, desde la opera al free jazz.

 

 


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Nour Al-Hussen