Crónica: Guerrera + A Place To Bury Strangers + Unicornibot @ WOS Inc Sala Capitol

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Posted septiembre 17, 2014 by in

Donde: Sala Capitol de Santiago de Compostela
 
Cuando: 12 de septiembre del 2014
 
Como: Aproximadamente 350 personas
 
Fotos: David Tombilla
 
 

Comenzamos una serie de crónicas sobre todo lo que pasó en el ámbito de esa macrocelebración musical que fue el WOS INC.

by QA
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Guerrera iniciaron su concierto con un sonido sereno, hipnótico y lisérgico. Un arranque plácido que servía de espera para que se fuese llenando la sala a cuentagotas, con un público procedente de la Zona C y la Fundación Granell.

El ambiente inicial un tanto abúlico, y una proyección psicodélica en la pantalla de la Capitol ayudaron a que los asistentes permanecieran un buen rato mesmerizados. Hasta que Guerrera desató la tormenta. Tocó despertarse sobresaltado con un estruendo que parecía rememorar el fin de la inocencia de los primeros setenta. El sonido de unas correctas guitarras arrastraba al resto de la banda en una ejecución muy convincente. Con más de 15 minutos de directo, la sala a medio aforo, y un público más receptivo llegaron los primeros y merecidos aplausos a la banda. Ese contraste entre extremos que estableció Guerrera, entre una suspensión sosegante y una potencia arrebatada, se erigió en su mejor arma para este directo. Una resolución inteligente y, por supuesto, muy efectiva para conciertos breves como es el caso de un festival.

El protagonismo se lo llevó “Mauna Loa” (Matapadre, 2014), su reciente trabajo de dos canciones próximas a los 20 minutos que tocaron íntegro. Como siempre sucede con Guerrera (y con todos los grupos que componen la Metamovida), uno se queda embobado observando la calidad de los músicos y, por supuesto, su actitud, voluntad y ganas de complacer a su público. El viernes en la Capitol hasta las maracas estaban donde debían.

Guerrera no son una banda de pop y su discurso narrativo está más próximo al concepto de jam band. Sin embargo, al contrario que muchos de esos grupos, Guerrera demostraron en Capitol que su psicodelia progresiva no abusa de efectismos recargados. En su directo, siempre elegante, se exhibieron como un grupo en comunión que no precisa de ostentaciones individuales. Es más, cuando utilizaron este tipo de recurso, es porque formaba parte del relato que nos estaban contando. Sirva de ejemplo, ya transcurrida una media hora de concierto, un breve silencio al que continuó un nada prolongado solo de guitarra para ejecutar un cambio de ritmo. O, en varias ocasiones, los impresionantes diálogos de las guitarras sobre el bajo y la batería para transformar el tema.

Y cuando se podría acusar al concierto de un tanto monolítico, la banda se tomó un breve descanso para los agradecimientos y anunciar un cambio evidente de registro con las canciones de “Under the gipsy sun” (Autoeditado, 2012), su primer largo. Los dos temas escogidos, más breves, contundentes y concisos, lograron abrir una brecha –a estas alturas ya necesaria con el resto del directo, y el auditorio, ya totalmente entregado, se lo hizo saber al grupo. Miembros del grupo, mientras tanto, ironizaban con alguna trasnochada pose de rock star. Continuaban las bromas y desde el escenario amenazaban con una versión de Los Panchos que, francamente, podría dar lugar a una revisión muy interesante en manos de Guerrera.

La tiranía del tiempo hizo que el grupo no pudiera finalizar su actuación y afirmaron que no le querían robar espacio al resto de bandas. Se escuchó una voz exaltada entre el público: “¡pues que se piren los siguientes!”. Guerrera habían entusiasmado.

SETLIST: Montaña y Fuego, Magma y Trueno, Dead Man, Make Me Feel

Guerrera

Su primera vez en Galicia en un único concierto y una trayectoria discográfica notable hacían suponer un lleno que no se produjo, aunque sí hubo una buena entrada para A Place To Bury Strangers. La expectación entre la mayoría de los congregados, eso sí, era máxima. Y en un principio no defraudó.

Arrancaba el concierto con un cromatismo atmosférico de escasa luz y sonido calmo que parecía invitar a un nostálgico concierto de synth pop intimista, pero nada de eso sucedió. Ni por asomo. De súbito, un epatante estruendo shoegazer y una interpretación agresiva y sólida dejó al respetable tieso. Los de Brooklyn llevaron al extremo su propuesta estética con unas intimidantes zurras de percusión, un bajo amenazador y una guitarra que, en ciertos momentos, perforaba los cerebros del público como si de un electroshock se tratase.

El juego de luces, muy bien escogido, se convirtió en el acompañante perfecto de un show sublime, apasionado y nihilista. Mientras mis oídos, todavía escuchando el segundo tema, sufrían reverberaciones, pude contemplar como el bajista hacía un gesto para que subieran más el volumen de su instrumento. Y es que bastaron dos canciones para que tanta adrenalina hiciese que se cargasen el bajo de la forma más absurda posible: lanzándolo al vacío. El teatrillo de Nam June Paik sigue vivo y todavía funciona. Tal vez porque de un tiempo a esta parte estamos acostumbrados a actuaciones mucho más amables, con tediosos speech de los músicos, conciertos en auditorios, etc.

Se confirmó la práctica ausencia de synth pop, y el escaso shoegaze, en el directo de una banda a la que hay quien considera una renovadora de esos estilos. Y no le sentó mal, sino todo lo contrario. El noise-punk constante en forma, estilo y concepto rozó la perfección y, por lo tanto, contar con A Place To Bury Strangers no puede considerarse más que un gran acierto del WOS INC.

Poco después, llegó una cierta calma tensa con unas voces de ultratumba que se alzaban sobre unos sonidos arrítmicos, pero la tormenta regresó rápido. Los músicos comenzaron a aporrear y frotar sus instrumentos con tal delirio, con tal frenesí, que cabe interpretar la escena como un relato descrito por Pedro Juan Gutiérrez.

Tras esa arrasada sónica la banda se relajó y comenzó a coquetear con sonidos ochenteros. A estas alturas ya nadie se iba a sorprender si, repentinamente, alcanzaban otra cota de intensidad máxima. O eso creíamos: en esta ocasión la enajenación fue total. El parpadeo intermitente de las luces, los brincos de las primeras filas y la locura de una banda espectral gracias a un efecto de claroscuro culminaron con el guitarra destrozando su instrumento por la mitad, con cuerpo y mástil separados, y el bajista en medio del público.

Y hasta aquí todo lo bueno, porque después continuaron el show rodeados del público, fuera de las tablas. Generaron una enorme expectación y hasta los camareros buscaban una tarima improvisada para ver qué era lo que estaba sucediendo. Y lo que ocurrió fue que tuvimos que soportar un montón de sonidos industriales molestos durante unos diez minutos. Llegamos a uno de esos puntos de provocación, propios de la contemporaneidad, que no aportan nada. Cuando volvieron a tocar lo hicieron verdaderamente mal: un montón de disonancias garajeras que sonaban horribles. Desde mi posición fue lo único que pude apreciar. Eso y un montón de gente agolpada alrededor de la banda.

Un concierto sobresaliente que habría sido perfecto de no ser por este innecesario cambio de tercio.

APTBS

Unicornibot hicieron una selección de temas equilibrada para el directo en el Wos Inc. Repartieron el setlist entre sus tres álbumes, aunque dando un mayor protagonismo a los dos trabajos más recientes. Como viene siendo habitual, abrieron su concierto con una especie de ceremonial iniciático. A pesar del calor, casi todos los componentes se mantuvieron fieles a sus tradiciones y cubrieron sus cabezas con cascos improvisados hechos de papel de aluminio, mientras, de fondo y en ascenso, la machacona “Pupitas” completaba el rito y funcionaba como prólogo de lo que iba a suceder.

Unicornibot no defraudan y sus machetazos rítmicos controlados siguen siendo tan impactantes como la primera vez que los vi. Si es cierto que, al igual que me sucedió en otras ocasiones, detecto cierta relajación a mitad del directo. Aunque siempre vuelven a remontar el vuelo y suelen encontrar el alivio a una propuesta tan rígida como lo es el math rock. Lo consiguen con crescendos intensos al inicio de un tema, baterías festivas o repeticiones tonales de bajo y guitarra. Y es que Unicornibot son, probablemente, los músicos más hábiles del underground gallego. Un acompañante me lo hacía saber: “hay que venir por el espectáculo de verlos tocar”.

El grupo también bromeó sobre su militancia estética y, en una breve intervención, hasta reconocían que no sabían qué canción tocar porque todas son iguales.

Unicornibot

En cualquier caso, Unicornibot recuperó otra vez el vigor inicial en la última mitad de la actuación y comenzaron a jugar con tiempos más lentos que culminaron en aumentos progresivos de la intensidad del sonido que, por efecto de contraste, resultaban mucho más impactantes. Esos cambios de ritmo, de tono, de dejar breves espacios para la intervención corta de los diferentes instrumentos resultaba una fórmula tan lograda, tan impresionante, que parecía aleatoria. Y después de entrecruzar las neuronas del público en ese espectacular concilio de arritmias, la banda cogió otra vez el micrófono para decir algo esencial: “sin peña no hay nada. Ecuación fácil”. Es muy complicado para un artista hacer lo que quiere si no recibe, al menos, el apoyo de un público minoritario que en Galicia, afortunadamente, va en aumento.

Tras una rumba matemática y un colofón brutal con “Super Mario César” culminaba la actuación y la primera jornada del WOS INC en la sala Capitol. Aparte del autodestructivo concierto de A Place To Bury Strangers, cabe señalar, en rasgos generales, que los conciertos de Guerrera y Unicornibot constituyeron en sí mismos un manifiesto que parecía decir que, hoy por hoy, la música gallega ofrece un valioso presente a cualquiera que tenga los oídos bien abiertos. Desde luego, está en su mejor momento histórico y no solo simboliza sino que también logra materializar muchas de las cosas formidables que hay en este país.

SETLIST: Pupitas, Song de Amores, Tinoní, Sabarís Club, Almax Puro Style, Anchoas Castilla, Lendakari, Abril-Cerral, LK Inmunitas, Niños Niños Futuro Futuro, Titichin’ Totochin’, Acoples, Dalle que non mira, Julio Iglesias, portero, Perro Termómetro, Super Mario César

Unicornibot 1


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