Crónica: TriCiclo [7] @ Fundación SGAE

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Posted abril 8, 2015 by in

Donde: Fundación SGAE, Santiago de Compostela
 
Cuando: 28 de marzo de 2015
 
Como: Medio aforo
 
Fotos: Javier Amosa
 
 

Work On Sunday presentó su primer TriCiclo de este año. El que hace el número 7 de la serie, ya anunciados el 8 con Russian Circles , Helms Alee y Cuchillo de Fuego el 17 de abril y el 25 el número 9 con Nueva Vulcano, Rosvita y Djalminha. Avalancha sónica que repasa Jose Lemur en su primer embate.

by Jose Lemur
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Comenzó mi día en sesión matiné, en el recién estrenado cine Numax de Santiago viendo la sátira despiadada sobre Hollywood Maps to the Stars de David Cronenberg, para continuar una tarde de atracción por el mal y el poder con la serie House of Cards en su perturbadora tercera temporada.
Mi ánimo era entre conspiranoico y depresivo, hastiado de tanta corrupción moral. Podía culminar el día contrastando todo esto con la política espectáculo de la maratoniana La Sexta Noche o podía acudir al séptimo TriCiclo organizado por Work On Sunday. Dejé el masoquismo para otro día bajando hacia Vista Alegre al mausoleo de la Fundación SGAE donde se celebraba el triple concierto.

Los miembros de la promotora que trabaja en domingo tienen un gusto musical que han ido mostrando con cada TriCiclo en sus cuatro años de existencia. Tras anunciar los tres para este año 2015 dejan claro que la intensidad, la psicodelia, el kraut y el rock, o el post rock que tiende a la experimentación son su pasión. Apuestan por carteles difíciles de ver por Galicia, propiciando que bandas locales puedan telonear a auténticas vacas sagradas, y digo que apuestan porque anteponen su criterio y gusto antes que el beneficio económico inmediato. Felicidades por ello.

Oneida Tc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oneida, People of the North y Farniente en cartel. Contundente y engañoso triple evento. Comprobando las biografías se descubre que People of the North son una banda derivada de Oneida. Bobby Matador y Kid Millions, teclista y batería respectivamente llevan tres discos, uno cada año desde 2013 como People of the North. Inspiración e improvisación simultánea son premisas compartidas con la banda matriz, pero no eran ellos dos solos los que abrieron la noche en Compostela. El engaño, aceptado con gusto, fue que Oneida al completo tocaban como People of the North. Se retrasaron bastante mientras su técnico de sonido, cara seria y camiseta de Sunn O))), ajustaba a su manera la mesa de sonido.
¿Qué se podía esperar de aquel auto-teloneo? La respuesta fueron aproximadamente treinta minutos de rock en improvisación libre en los que Kid Millions llevó a un primer plano su batería. Fueron extenuantes y aburridos, a menos que fueras capaz de meterte en un juego instrumental que parecía un ejercicio para liberar tensiones. Dos guitarras, dos teclados y una batería dialogando, aunque a mi me pareció estar ante músicos en un monólogo interior.

Cambio de escenario para que, esta vez sí, un dúo colocara sus máquinas en la intimidad del sótano de la Fundación SGAE. Farniente publicaron el año pasado con Discos Humeantes un disco con claras referencias kraut rock con guiños al baile alemán de Düsseldorf. Para mí Alfonso Alfonso y Raúl Gómez son dos figuras históricas dentro de la música estatal por formar parte de Schwarz y Lüger (ambas en cese de actividades). Su disco homónimo es uno de mis favoritos del 2014 y tenía grandes expectativas ante su directo. Su sonido está construido con un set de batería y cacharrada de efectos controlada por R. Gómez mientras que Alfonso maneja con la guitarra eléctrica sonidos y efectos asignados vía MIDI. El resultado no fue lo esperado, en esencia estaban allí las percusiones maquinales y las sinfonías minimal con las que pintan el desolador paisaje de un Mieres radioactivo, pero algo no funcionaba. Las máquinas parecían fallar, son caprichosas ya lo sabemos, y descentraban de su onda, más gozosa cuando era más espacial. Quizás faltaba la calidez analógica o algo que arropara tanto como “Ropa cara” (revisión de “Der Mussolini” de DAF), un baile marcial para la generación atrapada entre La Transición y el 15 M. De mis altas expectativas puede venir mi desilusión, que no significa que fuera un mal concierto pero sí algo mejorable.

Farniente Tc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El resto fue para Oneida. La nación india de los Oneida es una de las muchas masacradas y expulsadas por los europeos del territorio que hoy es Nueva York. Kid Millions, Barry London, Bobby Matador, Hanoi Jane y Shahin Motia son de Brooklyn y sonaron ese sábado como las cinco naciones iroquesas viniendo hacia mí. Como en una escena de John Ford en la que la cámara está enterrada para ver pasar en avalancha a los bravos jinetes. Aturdimiento ante tan colosal entrada, y eso que iba advertido sobre su contundencia. Con doce discos en su haber son una banda que maneja todas las variantes dentro del rock con total desparpajo. Llevan desde 1997 mostrando de lo que son capaces, “A List of the Burning Mountains” (Jagjaguwar – 2012) fue su último disco publicado y no necesitan tener uno nuevo para irse de gira, ocurre lo mismo con otros animales escénicos como Shellac.

Oneida Tc 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Volviendo al momento de inicial aturdimiento: sonaba el canto de “We are all romans…” en su versión de “S.P.Q.R” de This Heat y mi cabeza no lograba asimilar que aquello no fuera suyo. A partir de ahí todo fueron torrentes desbordados llenos de barro, vacas y árboles arrastrados hacia algún océano. “The River” sonó turbulento en manos de Matador, engorilado tocando violentamente su órgano Ace Tone, y London, tecleando con ímpetu y aparentemente imperturbable con su camiseta de Fleetwood Mac (adoro las aparentes contradicciones musicales). Las guitarras aceradas de Hanoi Jane y Sahin Motia callaban y chillaban a placer, machacando riffs a ritmo de tren, gozosa “Up With People” de Happy New Year (Jagjaguwar, 2006).

Terminó todo como ese final de surco de vinilo rayado que es “Sheets Of Eastern”, infinito hasta que todos levantaron el brazo para que dejara de sonar. Pretty fucking sweet.


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Jose Lemur