Crónica: Unicornibot @ Liceo Mutante

0
Posted diciembre 31, 2014 by in

Donde: Liceo Mutante, Pontevedra
 
Cuando: 26 de diciembre de 2014
 
Como: Lleno
 
Fotos: David Tombilla
 
 

Mala noticia: Unicornibot han dejado los escenarios. Buena (si estabas allí): en Pontevedra se marcaron un conciertazo de despedida

by Pedro Mandias
Full Article

Al final llegó el viernes y con él el momento del adiós. Sin embargo, ya desde la apertura de puertas, no se veía una sola cara triste en el Liceo Mutante. Todos parecían empeñados en demostrar que aunque estuviésemos ante una despedida, la cosa tiraría más por el camino de la celebración. Por acompañar y disfrutar por última vez de una de los grupos que más alegrías ha dado en los últimos años al público gallego.

Y es que en la vida de una banda, seis años dan para mucho. Normalmente para canciones y discos; horas de furgoneta, ensayos y conciertos. Pero en el caso de los Unicornibot también para estar implicados de una forma u otra en algunas de las iniciativas que han ayudado a dar fuerza y nuevos aires al mundillo musical de la comunidad (Liceo Mutante, Metamovida, Matapadre…). Por eso es normal que al enterarme de que dejaban los escenarios se extendiese en mí el sentimiento de que se perdía también una parte importante de esa salud. Era imposible no sentir cierta melancolía al ser plenamente consciente, quizás por primera vez, de que aunque vivimos una etapa intensa y excitante en cuanto a grupos, asociaciones y proyectos, la dura verdad es que la gente implicada en ellos se puede terminar cansando de lo que supone crear sin poder finalmente vivir del fruto de tu trabajo. Quizás la marcha de Unicornibot sea un buen recordatorio de la precariedad en la que vive una buena parte del sector y de lo mucho que debemos apreciar lo que tenemos, no dando como algo permanente la cantidad y calidad de proyectos que disfrutamos en la actualidad.

UNICORNIBOT_LICEOMUTANTE©DavidTombilla_3

Pero debemos ser positivos, y seis años también es tiempo suficiente para que el público acumule un puñado de buenas experiencias gracias a una banda, algo que se notaba en los corrillos que apuraban cerveza y anécdotas antes del concierto. Recuerdos de los primeros conciertos (en mi caso los pillé tarde, en aquel triCiclo con Cave y Lisabö), de los que se habían quedado en la retina (algunos recordaban el bolo en San Simón durante el Sinsal de 2012 o el cierre del Romaría Pop 2013), de la marca y las ganas de más que habían dejado entre el público portugués después de su actuación en el Milhões de Festa o del valor seguro que eran a la hora de invitar a un colega novato a uno de sus conciertos: después de la experiencia tu opinión pasaba a ser tomada en cuenta entre los amigos cuando había que elegir los siguientes planes.

 

Una vez dentro tocó juntar viejas costumbres con alguna que otra sorpresa. El concierto no podía empezar sin las cabezas de los Unicornibot bien cubiertas de aluminio aunque esta vez el ritual se llevase a cabo en el centro de un Liceo convertido en gruta de papel de plata. Mención rápida a lo emocionante de la situación y primer tema de los muchos (estábamos sobre aviso, la situación era especial y la banda ya había dejado claro que sería un concierto largo) que sonarían durante la noche. Estos primeros temas funcionaron a modo de calentamiento (el público tardó en enchufarse al concierto), pero pronto la cosa tomó forma al calor del repaso que la banda dio a sus tres discos (sumado a dos temas nuevos y a una concesión a Dragon Ball). Momento grande, sin duda, cuando se juntaron “Paracertelamol”, mi favorita de “Mambotron” (Matapadre, 2013), y “Liceo Mutante”, intensa y plena de un significado al jugar como locales.

 

Para cuando llegó el tercio final del concierto, con “Pum, Pum Como una Piedra” y “Lendakari” y los primeros asistentes llevados en volandas, estaba todo el pescado vendido: comunión total entre banda (entragada) y público para afrontar “Titichin’ Totochin’” y cerrar el círculo volviendo a “Hare Krishna” (Autoeditado, 2010) para tocar, entre la locura generalizada, “Palmas” y “SuperMarioCesar” con último salto a la batería y ayuda del público incluidos.

Y así, tras una hora y media larga, se acabó un concierto para el recuerdo y comenzó una celebración que duró buena parte de la noche. ¿Consuelo?. Ya saben el dicho, el papel de plata no se destruye, sólo se transforma. Los Unicornibot se marchan pero quedan muchas muestras musicales de su carácter hiperactivo: en Marrones Burocratas, Djalminha, Sierpes de la Luz, Los Collares de Perlas, La Orquesta Metamovida o Cuchillo de Fuego os podéis encontrar algunos de sus miembros. Y no es poco consuelo mientras esperamos que lo del viernes no fuese una despedida definitiva, sino más bien el comienzo de un merecido (y corto) descanso.


About the Author

Pedro Mandias