Festival do Norte 2012

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Posted mayo 3, 2012 by in

Donde: Recinto ferial de Fexdega, Vilagarcía de Arousa
 
Cuando: 27 y 28 de abril
 
Como: Con un excelente ambiente, tremendamente festivo y buenrollista.
 
Fotos: David Tombilla
 
 

Nada hacía presagiar el tremendo éxito de esta edición del festival, pero afortunadamente el evento vilagarciano salió más que airoso de un año más que complicado.

by DSC
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Crónica viernes | Crónica sábado

Éxito. Éxito quizá sea el sustantivo más adecuado para caracterizar la undécima edición del Festival do Norte. Tras semanas de titubeos en los que parecía que no se celebraría por falta de patrocinadores, Toño Caneda y su equipo han conseguido diseñar y llevar a cabo un festival por el que, según datos la organización, pasaron más de 9.000 personas cada noche.

Con un cartel cuestionado en parte por las incorporaciones mediáticas de Alaska y su troupe, que sin duda fueron responsables de parte de la enorme afluencia de público, el festival ha puesto de manifiesto el enorme tirón de las bandas españolas que cantan en castellano. Los grandes nombres, los que movilizan a miles de personas cantan en el idioma de Cervantes. Aviso a los rezagados.

Los conciertos se celebraron, como ya es habitual en dos escenarios, el patrocinado por Jack Daniel´s, para las bandas que abrían las tardes y el de Estrella Galicia, para las bandas en principio más gruesas. Cubiertos ambos por carpas, mención especial merece la enorme cúpula que cubría el escenario grande, el sonido quizá sea la asignatura pendiente, ya que con determinados grupos la bola de ruido que formada afeó algunos conciertos.

Como única nota negativa, señalar que el excesivo protagonismo que las zonas vip tienen con cada vez mayor frecuencia en este festival y en otros, genera una sensación de existencia de dos clases de asistentes, el que ha comprado su entrada y contribuye a que el festival prosiga, y el invitado por los patrocinadores u organización, que en muchos casos no se sabe que pinta allí además de beber cerveza gratis. En todo caso una buena organización general, sin aglomeraciones en los accesos, las barras, ni en los puestos de comida, que consiguió que la edición más exitosa del casi adolescente festival transcurriese sin sobresaltos.



El viernes arrancó con Varry Brava y con los compostelanos Dirty Socks, que con la adictiva “Lost Sense”, adelanto del EP “Abadoned Warehouse” habían conseguido despertar nuestro interés, pero lo temprano de su actuación impidió que asistiésemos a ellas. Disculpas a las bandas.

El último de los conciertos del viernes en el escenario Jack Daniel´s fue el de Klaus & Kinski, la banda murciana del bonito nombre. Presentaban su aclamado “Herreros y Fatigas”, y uno tenía la esperanza que con canciones como “Ojo por diente” (Jabalina Música, 2011) su actuación le sedujese más que la de hace dos años en este mismo festival, pero no fue así. Definitivamente, en cualquier caso, el delito no es enteramente suyo. Ninguna de las bandas cobijadas bajo esta carpa pudieron hacerlo, el sonar aceptablemente, excepto quizás, las Nancys Rubias y sólo porque, como ellas mismas aseguran en una de sus letras, están “dispuestas a hacer playback“. Klaus & Kinski ofrecieron un repertorio variopinto, muy mucho, cuyo nexo indiscutible es el pop y que va desde el electro, pasando por un charlestón adornado con ukelele y violín, al bolero, eso sí, cantado con una voz mucho más ñoña, menos enferma, que aquella, de amor, con la que nos cantaba Corcobado.

La apertura del escenario de Estrella Galicia corrió a cargo de los barceloneses Pegasvs. Sergio Pérez (Thelemáticos, Anticonceptiva, etc.) y Luciana Della Vila (Sivyl Vane) se han unido en formato Moon Duo para hacer algo diferente a lo que solían hacer. Un debut homónimo editado por Canadá en finísimo vinilo y cuya puesta en escena en el marco del festival se tradujo en rotunda electrónica con letras menos extensas y menos traviesas que las que solía recitar Luciana en su anterior proyecto, pero mucho más envolventes y que junto con sonidos de sintetizadores y cacharros varios, bastante volumen, y un acertadísimo diseño de luces que se mantendría a lo largo de todo el festival en el escenario principal, consiguieron darnos la sensación de volar hacia unos casi seguros “Encuentros en la Tercera Fase”.


La banda que lidera Gille Milkway, fue la siguiente en subirse al escenario y el público más o menos disperso hasta el momento se posicionó para articular con él palabras sobre desamor, tristeza y melancolía al ritmo del pop acelerado de La Casa Azul, en un concierto con correctísimo sonido y sin interrupciones. Más que preciso, un tanto robótico, tal como los androides de su colorista puesta en escena de falsos visuales interactivos al principio, que después daban paso a un collage de sugestivas imágenes de los 60 y 70, épocas de las que también bebe su música. El éxtasis general se produjo con el tema “La Revolución Sexual” con unos primeros acordes clavados a los de “Ritmo de la Noche“, un recurso que, por cierto, ha utilizado bastante y de lo que podría desprenderse, si uno tiene buena intención, que detrás de una voz que recuerda a la David Summers hay un bagaje musical más o menos amplio ya que en otras ocasiones estos acordes tienen su correspondencia con otros de Ramones o The Ronettes.


Parece ser que minutos antes de que empezara el concierto de Los Enemigos, fuera, de golpe, se apelotonaba gente haciendo cola para engalanarse con la pulsera roja de pase de un día. 10 años después de su último concierto en Galicia y de su separación. Un período de tiempo ni demasiado corto como para no haber llegado todavía a echarlos de menos, ni demasiado largo como para que el paso del tiempo se hubiese cebado demasiado en ellos (y en nosotros). Sonaron los acordes con los que empieza “John Wayne” y todo este público que había fantaseado con su vuelta disfrutó durante casi hora y media de un setlist que para el que escribe fue perfecto. Y cuando escuchas “Brindis”, “Nada”, “Antonio”, “Dentro”, “La Carta Que No”, y un larguísimo etc. y te das cuenta que aún no han tocado las canciones que los pusieron en el lugar de la historia de la música nacional que ocupan (sus éxitos de “La Vida Mata” y “La Cuenta Atrás” las dejarían para el final), entiendes porque llevabas tanto tiempo esperando ese día. Poco importó que Josele fuese tan Josele como siempre y prácticamente no abriese la boca para otra cosa que no fuese cantar. Fino fue el encargado de ejercer de maestro de ceremonias y guiar esa máquina del tiempo que durante un rato nos quitó arrugas y canas. Sí has crecido con sus canciones, y por miedo al paso del tiempo u otras razones no estuviste aquí, no te los pierdas el sábado 30 de junio en el Derrame Rock.


Y para cerrar los conciertos del viernes, Love of Lesbian. Con un relevo generacional en las primeras filas tras el concierto de Los Enemigos, los catalanes prometían un adelanto de su nuevo trabajo “La Noche Eterna. Los Días no Vividos” cuyos temas supieron hilar y con muy buen sonido además, entre otros temas más antiguos como “Niña Imantada“. Y aunque anunciaron que no tocarían muchas canciones del “1999“, sonaron algunas inexcusables como “Club de Fans de John Boy” o “Segundo Asalto” con un desvío tangencial hacia el “Por Qué te Vas” de Jeanette, temas que terminaron de enloquecer a las hordas de fans. Desde luego, sus letras y melodías pueden gustar más o menos, pero es innegable la entrega completa de sus cuidadísimos directos en los que saben dirigir al público hacia un lugar en el que este se vuelve importante, obligándolo a participar y a disfrutar al máximo como ocurrió con el “Allí Donde Solíamos Gritar” y haciendo de sus conciertos algo vivo capaz de transformarse de uno a otro, diferente a lo que se puede oír en los discos, excepto en claridad vocal y potencia musical, lo que como se pudo comprobar el viernes les garantiza un sí o sí entre sus ya muchos seguidores y un cierto reconocimiento de los que no lo son tanto.


El sábado Disco las Palmeras! fueron los culpables de que acortásemos la sobremesa del sábado más de lo esperado, pero con un disco como “Nihil Obstal” se han ganado el derecho a dejarte sin café, sin copa y sin puro. Abrieron para una audiencia considerable para esa hora con una canción que adelanta lo que será su próximo trabajo, y donde siguen caminando por un sonido que comienza en los ritmos marciales de un batería cuya importancia resulta capital en este proyecto, para a partir de ahí crear unas atmósferas a base de distorsión y saturación de guitarras, por donde se expresa de forma cada vez más cómoda la voz de Diego Castro, y que toca techo con esa canción que apunta a himno y que es “La Casa Cuartel“. A veces uno pediría algo más de control para esa potencia sonora, para no perderte por momentos entre tanto ruido, pero teniendo esas canciones, da la impresión que esto es solo cuestión de tiempo.

A continuación fue el turno de uno los proyectos paralelos de Los Planetas, Floren y Banín. Los Pilotos ya habían estado recientemente por Galicia con escasísima afluencia de público, así que el hecho de que la carpa siguiese llenándose parecía algo más circunstancial, que una apetencia real del público por una propuesta que no podía estar más desubicada en cuanto a horario. La psicodelía electrónica que hacen invita al baile, pero sobre todo a la noche, y la luz natural que iluminaba todavía la carpa no era el mejor escenario para disfrutar de su propuesta instrumental.


Sobre las ocho de la tarde, mientras decenas de jóvenes corrían en estampida hacia el escenario Jack Daniel’s, éste ya mostraba su aspecto más abarrotado. Y todo gracias a la presencia del personaje más controvertido que actuaba en Vilagarcia (de Aurousa, como él presentó a la villa). Mario Vaquerizo y sus Nancy Rubias desataron la locura en un público entregado ante el mediático personaje. Resultaría poco coherente juzgar su actuación siguiendo los mismos parámetros que usamos para valorar el resto de conciertos, pero lo que es innegable es la capacidad que tiene esa verbena glam-rock para que el público joven y no tan joven se lo pase realmente bien y lo acompañe cantando desde el principio de ese playback no disimulado. Y encima crea escuela: en la fiesta posterior al festival de un local arousano, unos simpáticos falsomúsicos conocidos como The Fakes, hacían bailar a la gente con su caradura y sus instrumentos sin enchufar.

El cuarto y último bloque de conciertos del festival arrancó con Polock. El grupo valenciano ofreció un concierto pulcro, con muy buena presencia escénica y un sonido limpio y acerado, lejos del exceso de graves habitual en estos eventos. El excelente juego de luces con el que contaba el Escenario Estrella Galicia este año contribuyó a reforzar la imagen de descuidada sofisticación que el grupo proyecta, aún así, y pese a que el quinteto cuenta con indudables singles de pop bailable que los emparentan por momentos con unos Phoenix, su repertorio contiene demasiados momentos grises solo salvados por la solidez y el buen hacer de la banda. En todo caso, un buen concierto que mereció algo más de entusiasmo por parte del público.


Polock dio paso a otra banda de Mushroom Pillow, El Columpio Asesino, que vive el momento de mayor popularidad de su carrera con su cuarto álbum “Diamantes” (Mushroom Pillow, 2011). El grupo cumplió con creces, y la fórmula desarrollada por la banda de los hermanos Arizaleta mejoró lo ofrecido en sus discos con un sonido y actitud sobre el escenario que acentúan la desazón y la sensación de peligro que transmiten sus canciones. Muy efectivos los juegos de voces masculino-femenino para un grupo que ha dejado atrás las referencias más inmediatas a los Pixies para tener su propio sonido e imaginería, con permanentes referencias a los recovecos de la noche y la inmundicia inherente al ser humano. La carpa vibró, como era de esperar, con “Toro”, más de medio millón de reproducciones en Youtube, y con “Perlas”, uno de los mejores momentos de su concierto y del festival.


A partir de este punto ya se pudo percibir plenamente la enorme cantidad de público que este año acudió a Vilagarcía. Todos en sus puestos para ver a Lori Meyers y comprobar que el cuestionado cambio estilístico por el que han apostado en “Cuando el Destino Nos Alcance” (Universal Music Spain, 2010) no ha hecho más que sumar adeptos y reforzar a la banda, al menos en cuanto a repercusión. El concierto se desarrolló con un sonido sensiblemente más pobre, que no con menos volumen, que los dos anteriores, pero la efectividad de sus innumerables singles hizo que esta circunstancia no tuviese mayor relevancia y tras interpretar canciones de todos su álbumes, con menos matices que con las que fueron compuestas, llegaron a la traca final con “¿Aha Han Vuelto?” y con “Mi Realidad”, jaleada por toda la audiencia y con un Noni ya con el torso al aire, bajando al foso, propinando patadas al pie del micrófono y demostrando que los granadinos han llegado, tras haber empezado como un clónico de Los Planetas y firmar por el camino una obra magna como “Hostal Pimodan” (Houston Party Records, 2005), al olimpo del pop nacional.


Y para terminar, Fangoria. La cabeza indiscutible del festival, con permiso de Los Enemigos, dispuso de diversos elementos de escenografía (escalinatas, músicos a diferentes a alturas o un telón de fondo con el anagrama de la banda) para llevar a cabo el show, denominado “Noche de Variedades”, que todos esperaban como un Segundo Advenimiento y que no hizo más que exacerbar los nervios de un público que no quería perderse ni un instante del show de la estrella de la televisión. Una voz en off dio paso a una Alaska embutida en lentejuelas, transparencias, y rodeada de un halo de plumas. Acompañada del cuerpo de baile New Fantasía [sic], que no dejó de trotar ni un instante en torno a la diva transgeneracional, de un corista, un guitarrista con apariencia de haber sido prestado por su marido y un Nacho Canut anulado, el espectáculo se desarrolló según lo previsto. Versiones excesivamente machaconas de los éxitos ochentenos de las diferentes encarnaciones de Alaska que fueron coreadas por todos los presentes e indiferencia generalizada ante las composiciones más recientes. Todo ello trufado con diferentes cambios de vestuario y trote, mucho trote. El delirio se desató completamente cuando Mario Vaquerizo acompañado de su conjunto salió al escenario para interpretar la última y más floja canción del repertorio “Boogie Movie”, siendo jaleado y vitoreado con más entusiasmo que a su propia esposa. Y con este último número se despidió Fangoria, dejándonos en compañía de Lina Morgan a través de los altavoces. Tan solo se echó en falta una presencia para culminar un espectáculo de este calibre, la de José Luis Moreno. ¿O quizá sí estaba?


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  • http://bloqnum.com/ Adrián Moreno Peña

    Gran mérito el del FDN, la verdad. No solo por seguir vivos, sino haber conseguido una notable entrada, una organización sin grandes problemas, y haber tenido algún detalle interesante, como la carpa del escenario principal…

  • Carrabouxo

    nacys rubias y fangoria, dos canceres para la música indie de esta país…

    • http://bloqnum.com/ Adrián Moreno Peña

      Pero si no sin “indies” ni nada. El público que atraen no está interesado en lo “indie”, sino en estrellas de reality.

      • Sdfasdfasd

        Amargados!

  • FDN = DPM

    Como cambió el criterio de esta página en cuanto a música, acorde con el decadente criterio del FDN.

    • Medi0sord0

       El criterio de esta página no existe, existe la de sus redactores. Y así como al redactor le pudo haber gustado Pegasvs, a mi me parecieron soporíferos, por lo que no hay que ir mucho más allá. Lo que me parece impepinable es discutir el mérito de organizar algo así en una ciudad tan pequeña como Vilagarcía, y más con la que está cayendo, por muy comercial que me parezca el cartel.

      • FDN=DPM

        Siempre con lo de “que gran organización”. En el FDN chupa del bote hasta el apuntador asi que menos flores al jarrón…

  • http://twitter.com/clip_soho Daniel Mexuto

    Agora o FDN é un festi con cartel prefabricado xemelgo a outros tantos que hai polo Estado, en Valladolid, Soria, 3 en Madrid … alonxámonos da cultura de festivais catalana, por exemplo, festivais que medran despacio pero con criterio propio e que se esforzan en traer propostas interesantes e co apoio da Generalitat rematan cos mellores evento de Europa, ou incluso do modelo do Paredes, e achegámonos pois iso, a típico festival de provincias con cartos invertidos e que quere ir sobre seguro. Para min, unha mágoa.