Azkena Rock 2012 (I)

0
Posted junio 25, 2012 by in

Donde: Mendizabala y Vírgen Blanca, Vitoria
 
Cuando: 14, 15 y 16 de junio
 
Como: 43.000 personas en total
 
Fotos: Musicsnapper.
 
 

Smith and Wesson da un repaso en dos partes al festival rockero por antonomasia.

by Fernando de Arana
Full Article

La undécima edición del Azkena Rock (ARF), ha servido para certificar, entre otras cosas, el relevo generacional del rock americano. Bandas como My morning Jacket o The Mars Volta, cumplieron con creces las expectativas de algunos de los que acudimos a la cita festivalera alavesa. También confirma el lento declive de alguna estrella del rock con mayúsculas, a la vez que refuerza y amplía, más aún si cabe, la propia identidad del festival.

Comenzábamos el jueves bailando tímidamente con Si Cranstoun y su edulcorado soul, donde notamos que la sombra de Jackie Wilson es muy alargada. Tras ellos, Dr Maha’s Miracle Tonic, agrupación bilbaina entre cabaret y swing que nos hicieron disfrutar un rato con su divertido show. Una de las sensaciones del festival, Israel Nash Gripka, cantautor norteamericano a medias entre el campo y la urbe, cercano a gente como John Hiatt, Steve Earle o al Neil Young más country nos ofreció degustar sus medios tiempos, llenos de polvo y melancolía, o sus temas más energéticos llevados al límite por él y su banda.

A continuación, lluvia de clásicos con unos incombustiles Blue Oyster Cult que se estrenaban en el festival, al igual que los más que correctos Status Quo. La actuación de los histriónicos y deliberadamente horteras Twisted Sister encandiló a gran parte del público con un show directo y contundente. Ya al final, Porco Bravo, banda de Barakaldo heredera de sonidos como los de La Perrera o Nuevo Catecismo Católico, cerró el cartel del primer día, dando muestras de su energética ropuesta.

El viernes se abría con nuestros queridísimos Lisabö, que decir de ellos, lo dan absolutamente todo siempre, impresionantes. Antes de ellos, otra banda del país había hecho sonar sus energéticas guitarras y de que manera, Willis Drummond. Quizá el concierto que decepcionó un poco fue el de Rich Robinson Band. Venía el hermano cuervo con su flamante disco bajo el brazo, pero su show se queda soso, muy buenas ejecuciones musicales pero sin chispa ninguna, ni fu ni fa.

Tras él y en el escenario pequeño, The Screaming Tribesmen, los veteranos australianos siguen poseyendo un directo explosivo, pero creo que a estas alturas lo suyo ya no son los festivales, con un show muy manido y visto si cabe. Se acercaba la hora de la verdad y del gran protagonista de la noche, Ozzy Osbourne. Sinceramente, tengo mucho respeto por esta leyenda viva del rock, pero creo que su actuación rayó lo grotesco. Tocó los grandes éxitos de Black Sabath, y su grupo sonaba de maravilla, con muchísima intensidad y seriedad, pero puede llegar a resultar tragicómico. Eso si, la gente se lo pasó de maravilla coreando ‘Paranoid‘, ‘Iron Man‘ o ‘War Pigs‘.

Mientras tanto, bailando con la más fea a la misma hora que Ozzy, Lüger. Los madrileños ofrecieron un conciertazo, salieron con una puesta en escena hipnótica y llena de ganas que poco a poco fueron contagiando a muchos de los que nos encontrábamos allí.

Capítulo aparte merece el concierto ofrecido por The Mars Volta. Los tejanos sorprendieron a propios y extraños con un show sin ambiguedades, intenso desde un principio y directo tanto en lo musical como en lo estético. Los allí congregados nos sentimos trasladados al particular universo de uno de los principales grupos del rock progresivo actual. Repasaron su último disco con algún guiño al pasado en ‘The Widow‘ o ‘Goliath‘. Su música no es de este siglo, quizá del próximo, y la energía y convicción con la que abordan su repertorio es sorprendente. Uno de los mejores conciertos del ARF sin lugar a dudas: solvencia, experimentación y definición, todo en uno, fantásticos.


Por último, Dick Brave & The Backbeats, abanderados del rockabilly en su versión más kitsch, realizando covers de todos los éxitos que uno se pueda imaginar en versión 50′s. Divertido combo que encandiló a los supervivientes de la noche en la que las leyendas se volvieron sosas o amarillentas.


About the Author

Fernando de Arana