Azkena Rock 2012 (II)

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Posted junio 26, 2012 by in

Donde: Mendizabala y Vírgen Blanca, Vitoria
 
Cuando: 14, 15 y 16 de junio
 
Como: 43.000 personas en total
 
Fotos: Musicsnapper
 
 

Segunda y última parte de la crónica del festival de Mendizabala por Smith and Wesson.

by Fernando de Arana
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La tercera y última jornada del Azkena contaba con un cartel de lujo. Nada más llegar al recinto se notaba el ondear de las banderas confederadas y el rugido de las Harley-Davidson. Gente de toda edad y condición, predominaba el paso de la cuarentena, se amontonaba en la entrada haciéndose fotos con las cabalgaduras metálicas, algunas verdaderamente sorprendentes a la par que lujosas.

Para abrir plato los North Mississippi All Stars, esta vez a dúo, los hermanos Luther y Cody Dickinson dieron toda una exhibición de su buen hacer. Toda una retahila de blues sureño fue apareciendo a lo largo de la hora larga en la que estuvieron sobre las tablas, desplegando desde los primeros momentos su destreza y demostrando que la saga familiar no tiene nada que envidiar a la de los hermanos Robinson en Black Crowes, de la que también son fieles escuderos. Concierto aplaudido y disfrutado con ganas por los asistentes a primera hora al recinto alavés.

Tras la descarga southern rock de Misissippi, Frank Turner & The Sleeping souls, cantautor punk británico que logró congregar numeroso público aunque su fórmula no cuajó en demasía. A la misma hora pero en el escenario pequeño una Sally Ford & The Sounds Outside, cantante de Portland, Oregon, con una poderosa y personalísima voz que realmente logró enganchar a los incondicionales con su mezcla de boogie, doo-wop, rockabilly o surf, pero todo pasado por su propio tamiz y el de su banda. A tener en cuenta en el futuro próximo su propuesta, suena fresca y descarada, con mucho gancho.

Tras estos, uno de los platos fuertes del festival, M Ward. Llegaba a Vitoria presentando su último disco “A Wasteland Companion” (Merge Records, 2012), pero realmente por el escenario desplegó temas de casi todos sus discos. Comenzó con ‘Sad Sad Song‘ y la versión del clásico ‘I Get idea‘ para seguir con ‘Poison Cup‘ y ‘Watch the Snow‘. Así poco a poco, como quien no quiere la cosa, fue ofreciéndonos una a una algunas de las joyas de su repertorio; deliciosa la versión de aires surf que realizó del ‘Rave on‘ de Buddy Holly, mucho más fiel a la original que la plasmada en “Hold Time” (Merge Records, 2009). Para acabar nos deleitó con una excelente versión de ‘Roll Over Beethoven‘ que puso a bailar a todo el personal. Uno de los conciertos magistrales del día y del festival, todo un lujazo ver en acción a este genio de la música norteamericana contemporanea aunque sólo fuera durante una hora.

Extasiado tras la magnífica actuación de M Ward, el soul llamaba a la puerta. Era Lee Fields & The Expressions y su apabullante directo, como en los 60′s, ejerce cátedra en cuanto a su voz y en la manera en que dirige su banda, recordando a los más clásicos. Además la idea de la organización de ponerlo a la misma hora que a los reyes del rock sureño tuvo bastante miga. Desde luego los que pudimos contemplar su show nos quedamos maravillados por su voz, su energía y el poder de su banda.

Y por fin, Lynyrd Skynyrd; los sureños jugaban en casa, miles de incondicionales entregados. Salieron con ‘Workin’ For MCA‘ y se armó la gorda. De principio a fin fueron repasando todos los éxitos de su carrera para acabar con una espectacular ‘Sweet Home Alabama‘. Pero no quedó ahí la cosa, faltaba ‘Free Bird‘, que a modo de bis, sirvió para confirmar la destreza de la banda en un tremendo e interminable sólo final.

Hay que decir que mientras todo esto ocurría, a la vez, en el escenario pequeño, Dan Stuart (Green on Red), desarrollaba su más que sobresaliente actuación ante no más de 50 personas que vibramos con su música y reimos con sus comentarios acerca de “la no existencia de España” y sus continuas burlas hacia el concierto de Lynyrd Skynyrd. El caso es que se tocó ‘That’s What Dreams Were Made For‘, ‘Fading Away‘ o ‘Black River‘, entre otras, que resultaron soberbias. Un concierto ejemplar y muy muy profesional de uno de los padres del Alt-Country en plena forma y con una actitud punk todavía viva. Destacar el recuerdo que tuvo hacia Jim Dickinson, padre de los hermanos Luther y Cody de North Mississippi Al Stars, a los que llevaba años sin ver, al parecer desde los tiempos de la High School, con la visible carga de emotividad que ello conllevó para ambos.

Y llegó el gran momento de la noche, a pesar de los miles de personas que se apresuraron en abandonar el recinto tras la dosis sureña de rigor, My Morning Jacket volvían a Vitoria por la puerta grande, tras 4 años, regresaban en la cima de su carrera.

Con Jim James embutido en una capa negra, los de Kentucky salieron a por todas desde el principio. Comenzaron con ‘Lay Low‘, petición de los fans a través del nuevo sistema que estrenaban en esta gira, llamado Spontaneous Curation Series. A continuación, ‘One Big Holiday‘ y un par de temas del “Circuital” (Ato Records/ Rough Trade, 2011): ‘Holdin’ On The Black Metal‘ y la que da título al álbum. A estas alturas la fiesta ya estaba montada, los saltos y sobre todo, el entusiasmo de Jim James y los suyos era mayúsculo, y los que no estaban bailando o agitando sus cabezas, asistían estupefactos a uno de los mejores directos que hoy en día se puede uno encontrar. Desde luego, una lástima, que sólo realizasen una fecha en España porque lo de estos chicos es increible. Se lo pasan pipa encima del escenario y no reservan nada, lo dan absolutamente todo. Sin tregua, fueron repasando temas de sus tres últimos álbumes, para terminar, despues de hora y media, con ‘Mahgeetah‘ del “It still Moves” (Ato, 2003). Una maravilla en todos los sentidos, deslumbran como nadie, caen bien y están en uno de sus momentos más álgidos y dulces.

Ya, tras ellos, turno para el nieto de Hank Williams, Hank 3. Éste sorprendió a todos con su mezcla de hillbilly, country y rockabilly, haciendo moverse a la práctica totalidad del público que aun quedaba en el recinto. Supo meterse a la gente en el bolsillo y tuvo tiempo para sacar un par de conejos de su chistera, tras tocar un segundo set prácticamente sólo, en versión superacelerada rayando el hardcore.

Se acercaba el final y unos The Darkness que llevaban tiempo retirados de los escenarios, llegaron y dieron un concierto plagado de intensidad y buenas intenciones, pero se quedó en eso. A pesar de presentar algún tema de su nuevo disco, no consiguieron caldear el ambiente demasiado, léase cansancio del respetable tras tres días de rigor rockero. De todas maneras, ofrecieron una actuación correcta y bien llevada.

Por último, The Brian Jonestown Massacre que no dejaron indiferentes a nadie. La gente apurando las últimas notas de la noche y del festival, asistía a una maravillosa exhibición de rock psicodélico desarrollada por los californianos. Bonito broche de oro para una jornada donde en algunos momentos se rozó el cielo.


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Fernando de Arana