Crónica : NOS Primavera Sound 2014 III @ Parque da Cidade de Oporto

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Posted junio 19, 2014 by in

Donde: Parque da Cidade de Oporto
 
Cuando: 7 de junio de 2014
 
Como: Muy Buena Entrada 25.000 personas
 
Fotos: Xavier Valiño
 
 

Última jornada del festival luso con la vuelta de Slint o las sobresalientes actuaciones de Charles Bradley, Ty Segall, John Grant o St. Vincent.

by Fernando de Arana
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Último día en el Parque da Cidade con la resaca de unos cuantos conciertos maravillosos en la mochila -y algo más- y las ganas de que el día se presente plagado de buenos augurios. El handicap del tiempo pasó, la tromba de agua respetó los conciertos, y la tercera jornada se presentaba con una sensación primaveral maravillosa, sol radiante y nulo viento… Ideal.

La fantástica organización del NOS Primavera Sound, que este año renunció a dar la tradicional rueda de prensa, lanzó un comunicado para los medios a media tarde del sábado en la que nos informa de que todo ha marchado a las mil maravillas y que la afluencia de público durante los tres días del festival ha sido de manera global de más de 70.000 personas. un nuevo éxito para un certámen que año tras año se consolida en el espacio tiempo y que sí, que habrá una edición 2015.

El cansancio acumulado y la temprana hora impidió que disfrutara de la apertura de la última jornada con Refree y Eaux, una pena. Pero en uno de los escenarios principales, You Can’t Win Charlie Brown daban su concierto en unas condiciones acústicas ideales, con los espectadores aletargados a esas primeras horas de la tarde, la banda lusa dió una lección de buenhacer y gusto por la melodía con un directo diáfano y con fuerza. Su propuesta se acerca a la de bandas de americana como los primeros Wilco o los My Morning Jacket más delicados. Reseñable la sorpresa final con su particular homenaje al animal más salvaje del Rock and Roll, esto fue el “Heroine” de Lou Reed.

Hebronix arrancaron su set como quien no quiere la cosa pero con mucha decisión. Su mezcla de folk con cadencia desértica resultó más que apropiada a la temprana hora a la que la organización los puso en el escenario ATP. Sonidos experimentales de la frontera americana a dúo por un Daniel Blumberg que tras abandonar Yuck parece que se siente como pez en el agua con esta propuesta cercana, más en fondo que en forma, a artistas como William Tyler.

Y en el escenario Super Bock arrancaba el show de otro incondicional del festival, Lee Ranaldo, que con The Dust, donde también milita otro célebre sónico como Steve Shelley, dió rienda suelta a su nuevo disco sin hacer ninguna incursión en temas del pasado, ni siquiera de su “Between The Times and The Tides” (Matador, 2012). Muy buen sonido y muchas ganas de gustar como siempre en el bueno de Lee, probablemente el tapado de los cuatro sónicos.

Lee Ranaldo

A las 8 de la tarde comenzaba el revisited de Neutral Milk Hotel que no se dejaron fotografiar, pero la curiosidad y el buen sonido del palco ATP incitaba a ir a ver el show de Yamantaka/Sonic Titán y la mezcla de metal, no wave, ópera y no sé cuantas más que utilizan en su aliño musical. Gran impresión la de las asiáticas Kato Attwood y Alaska B, ataviadas con unos ropajes nada convecionales y maquilladas singularmente cuan los componentes de los míticos Kiss. Experimentales a la vez que potentes, realizaron un set muy entretenido y por momentos arriesgado con un sonido que por momentos recordaba a bandas de rock progresivo como al de una banda de metal. Excelente impresión el de la banda de Montreal.

Yamantaka ST

Y mientras Neutral Milk Hotel daban cuenta de una excelente actuación, nos dirigimos al recién estrenado palco Pitchfork para asistir a una de las propuestas electrónicas que más apetecían, Mas Ysa. El poco rato que asistimos a su show mostró a una banda que intenta poner la carne en el asador pero que da la impresión que le falta algo para acabar de romper en directo. La falta de tiempo y saturación de los festivales a veces no ayuda a hacerse una idea clara y la falta de tiempo ya que en unos minutos empezaba uno de los platos fuertes de la noche pues lo dicho, no es lo mejor.

Mas Ysa

Y una de las perlas del festival de este año comenzaba en uno de los escenarios principales. John Grant, el ex The Czars, arrancaba con “Marz” el tema que abría el disco “Queen of Denmark” (Bella Union, 2010) y de paso lo rescataba de una tremenda depresión de la mano de Midlake. El resto de su set se compuso de las canciones del maravilloso “Pale Green Ghosts” (Bella Union, 2014), indudablemente uno de los discos de este año y que en el Parque da Cidade sonó a gloria. Con todos los disgustos que ha pasado este señor en los últimos meses y años, es una auténtica alegría verlo en un estado de forma de cara al directo y sin temor podemos decir que dió globalmente en todos los aspectos uno de los mejores conciertos del festival. Su actuación acabó como empezó de la mano de la canción que titula su primer disco. Una maravilla en todos los aspectos y chapeau a su banda de acompañamiento, a la altura del norteamericano en todo momento.

John Grant

Casi sin tiempo más que a repostar combustible, comenzaban The National. Sonando poderosos y eso que solamente arrancaban, hicieron gala de ese sonido vertical y potente del que hacen gala en directo. Y la sorpresa saltaba al hacer acto de presencia de la mano de Matt Berninger ni más ni menos que St. Vincent interpretando “Sorrow“. Pero el tiempo apremiaba y en el palco ATP comenzaba el grandísimo Charles Bradley.

Mucha expectación ante el vocalista sureño emigrado a Nueva York, pero mucha. Creo que nunca vi un palco ATP tan abarrotado de gente en los tres años de vida del festival. Y no defraudó en absoluto, es más, casi me atrevería a decir que se trató del mejor concierto de todo el festival y quizá de la mejor actuación que he visto en ese escenario. La montaron y de que manera. Al estilo de los directos que dieron fama durante los años 60 a los Famous Flames de James Brown, Cahrles Bradley conquistó a la masa congregada con su mezcla de soul y funk de alto octanaje. Pero la cosa no sólo fue de eso… Daba la impresión de haber cruzado el túnel del tiempo y estar en el Monterey Pop Fest de 1967 y ante un Dios como Otis Redding con los legendarios Mg’s de Booker T. Sin bromas y sin dudarlo, la banda de acompañamiento de Bradley, la Menahan Street, suena a eso, más clásicos que los clásicos, más grandes que los grandes, un auténtico torbellino. El show que realizan es divertido, potente y lleno de guiños al del “hombre que más duro trabaja”, pero sin perder un ápice de la personalidad de la que hace gala el neoyorquino. Un concierto sobresaliente y que, tras verlo hace ya un par de años en el Azkena, me dejó completamente gagá y con unas ganas locas de poder volver a disfrutarlo, está claro que Bradley y su banda en estos dos años han cogido el testigo de poseer uno de los mejores directos que uno puede disfrutar en todo el circuito del soul mundial. A ver si pronto lo pudiésemos ver por tierras gallegas porque vale mucho la pena.

Charles Bradley

Tiempo para degustar unos minutos en el escenario Pitchfork de la propuesta de Speedy Ortiz con sus dosis de rock noventero. Poca gente y la americana Sadie Dupuis que comenzaba dándolo todo con “Tiger Tank“, de su reciente disco. Una banda en la que hay que fijarse pues posee un estupendo directo y un puñado de buenas canciones. Lástima del sonido que no fue todo lo bueno que se podría esperar.

Y comenzaba uno de los mejores conciertos de los que hubo en los escenarios principales. Y es que St Vincent salió con medio partido ganado. Con una banda más que solvente y ejecutando un baile cercano a la danza moderna y a la expresión corporal, la americana nos deleitó con su maravillosa voz abriendo con “Rattlesnakes“. En un todo visual y musical, el show de St Vincent es una maravilla, aunando un derroche vocal inconmesurable como en sus discos. pero no contenta con eso, coge la guitarra y nos deleita con una ejecución perfecta que sorprende  y de que manera, tanto a los que estamos familiarizados con su música como a los que son ajenos a la producción de Anne Clark. Estupenda cuando menos y con muchas ganas de volver a verla con un show completo fuera de los márgenes de la sobredosis festivalera.

St Vincent

Mientras esto pasaba, en el ATP, Slint volvían a Portugal tras casi siete años de paréntesis y podemos volver a decir lo de una oportunidad única. Muy poco tiempo pude verlos, debido al solape con el concierto de St Vincent, pero lo poco que vi, si, sonaba y de que manera. Tras el concierto, las opiniones sondeadas entre los asistentes a su concierto eran de lo más positivas, con ganas de que los americanos vuelvan a la carga de nuevo.

Tiempo para el exceso bailongo y extremo de Nic Offer con sus chk chk chk, !!! para los amigos. El grupo de nombre impronunciable sacó los colores al personal con sus danzas rituales rebosantes de lujuria y gamberrismo ilustrado. Mención honorífica de nuevo a los calzoncillos del vocalista de la banda que ya es un clásico de las noches festivaleras.

!!!

Y otra que repetía en el escenario Pitchfork era la buena de Glasser que estaba sonando muy bien pero otra vez el solape se superponía y esta vez la cosa prometía mucho. Ty Segall estaba a punto de comenzar su show en el ATP. Y se salió, así, directamente hizo un set explosivo como pocos en el festival. Arropado por un master como Mikal Cronin al bajo, Ty Segall nos sacó los colores a todos los que estábamos allí congregados a base de esa mezcla característica de fuzz, garage y ejecución hiperbrillante. Tirando del carro como nadie, el sonido impregnó el Parque da Cidade de un color rojo sangre y de decibelios repletos de distorsión y contundencia. De lo mejor de la noche, y eso que llevábamos unas cuantas sorpresas gratas en el bolsillo.

Ty Segall

Y se acercaba el final con una de las sorpresaas más esperadas del rock americano de los últimos años. Los Cloud Nothings hacían añicos el Pitchfork quizá con uno de los sonidos mejores de la noche en ese escenario. Muy extremos y mucho más rápidos y veloces que en sus discos, los de Ohio dieron estopa de principio a fin, demostrando que están pletóricos de forma, quizá lo tardío de la hora y las sensaciones dejadas por Ty Segall no me permitieron disfrutar tanto como debería del concierto de los de Cleveland pero bueno, se nota que lo tienen, ya no en sus discos sino en un directo lleno de caña que por momentos me recordó al que realizaron el año pasado otros americanos, Metz.

Cloud Nothings

Y ahora si, la cosa ya se acababa hasta el 2015. El encargado de echar el cerrojo a esta edición no era otro que Pional. Uno de los artistas catalanes de trayectoria impecable dentro de la electrónica de los últimos años ponía la guinda al pastel de un festival que este año quizá ha carecido de claros cabezas de cartel pero que en los escenarios pequeños, esto último entrecomillado, destiló una calidad absoluta, dándonos a muchos la oportunidad de disfrutar de momentos inolvidables. Tal vez podemos estar hablando de una de las mejore ediciones del Nos Primavera Sound en cuanto a la propuesta propiamente dicha de bandas independientes y desconocidas para el gran público. Asi que podemos decir, señores del Primavera Sound: chapeau otra vez.


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Fernando de Arana