Crónica : Primavera Club @ Barcelona

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Posted diciembre 3, 2014 by in

Donde: Varias localizaciones de Barcelona
 
Cuando: 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre
 
Como: Lleno
 
Fotos: Eric Pamies y Dani Cantó
 
 

Juan B. Quintela repasa parte de lo ocurrido en la versión reducida del célebre festival catalán.

by juanbquintela
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Volvió el Primavera Club a Barcelona después de un año de descanso y no sin cierta polémica. La primera revisión del cartel generaba dudas: ¿Dónde estaban los Teenage Fanclub, St. Vincent o Superchunk de otras ediciones? Los más entendidos podrían conocer, con suerte, a la mitad del cartel; todo un órdago por parte de los programadores que decidieron ofrecer una propuesta exigente para el público. El segundo problema llegó con la salida de los horarios. Se ocupaban cinco salas –Sala Apolo, La2, Teatro Latino, Teatro Principal y Sidecar– pero sólo durante tres o cuatro horas, por lo que la posibilidad de ver grupos se reducía a un máximo de tres al día si querías disfrutar de conciertos completos. Una faena cuando de lo que se trataba era de descubrir el máximo de bandas posible.

Sin embargo –y como casi siempre– el Primavera ha vuelto a salir victorioso. La apuesta venía muy bien arropada por grupos consistentes, jóvenes y muy profesionales. Pocos defraudaron y algunos hasta dejaron el poso de los conciertos memorables, esa sensación fugaz de estar viviendo algo único. En ningún caso –de los que pude vivir en primera persona– hubo amateurismo, sino una calidad excepcional, un saber hacer exquisito y una valentía digna de elogio. ¿Superó las expectativas? Sin duda alguna.

Por destacar algunos conciertos: la sorpresa, Fever The Ghost; la rabia, Childhood; la fiesta, Jungle; la eclosión, Movement. En estas cuatro bandas se podría resumir la idiosincrasia del festival. Nuevos sonidos que navegan entre el pop, la electrónica, el punk, el R`n`B, la psicodelia… Los géneros se diluyen en propuestas arriesgadas, valientes, personales y con carácter. Jóvenes, sí, pero sobradamente preparados.

Para la primera noche nos decantamos por la Sala Apolo ya que para recoger la pulsera había que pasar de todas formas por allí, una molestia que se debería superar en futuras ediciones del festival. Lo mejor de elegir esta ubicación es la posibilidad de ir cambiando entre la sala grande y La2, de forma que se podían disfrutar de otros conciertos en los descansos. Comenzamos precisamente por la sala pequeña, donde Cerebral Ballzy estaban desatando su revival punk con extrema devoción. Los jóvenes neoyorquinos presentaban su álbum “Jaded & Faded “(Cult Records, 2014) y no dejaron de sudar sobre el escenario para defender su propuesta que, sin embargo, suena a repetitiva. Nada nuevo que no pueda hacer algún grupo punk local, excepto cargar con clase ese aurea de estrellas que tienen algunos grupos norteamericanos. Lo primero es creérselo y ellos lo hacen con fuerza. El pequeño amago de pogo que se empezó a montar en las primeras filas mientras el cantante hacía el burro encima de la barra del local dejó entrever que el público no estaba para historias.

Fever the Ghost elevaron la calidad artística varios puntos. El cantante, un ser andrógino que se hace llamar Casper, y el resto de la banda subieron al escenario con extraños disfraces a presentar el EP “Crab In Honey” (Heavenly Recordings, 2014), una colección de canciones de psicodelia alucinada al estilo The Flaming Lips, con los que además acaban de grabar un disco homenaje al “Sgt. Pepper’s”. Referencias como los de Wayne Coyne o Tame Impala son obligadas, pero también suenan a MGMT o Ariel Pink’s Haunted Graffiti. Toda una revelación la de los angelinos que nos acompañaron en un psicotrópico viaje a los 70’s más locos, a pesar de que ellos hubieran nacido varios años más tarde.

Mientras cambiaban el escenario de la sala grande pudimos disfrutar y descubrir durante escasos 25 minutos a Steve Gunn & De Stervende Honden. El guitarrista de Kurt Vile encandiló al público con un elegantísimo set de folk rock clásico y unos solos de guitarra emocionantes. A seis manos la banda construyó un ambiente melódico perfecto para acomodar la voz del americano. Una pena no haber podido disfrutar del concierto completo, pero el cuerpo pedía más revoluciones y esas sólo nos las podían dar los chavales que subían al escenario de la Sala Apolo. Muchos ya se habían acercado a las canciones de Childhood a través de su gran disco de debut “Lacuna” (Marathon Artists, 2014), pero pocos podían esperar un directo tan potente y carismático. Energía adrenalínica la de los ingleses que elevó la temperatura tres o cuatro grados. Si a esta edad ya suenan así, no me puedo imaginar cual es su techo.

Childhood 01_Eric Pamies

El sábado no pude disfrutar del festival por causas de fuerza mayor aunque escuché hablar maravillas del concierto de Strand of Oaks, al que sin duda hay que tener bajo vigilancia después de escuchar su último disco “Heal” (Dead Oceans, 2014).

Strand of Oaks 05_Eric Pamies

Para el último día del festival nos esperaba quizá el concierto más esperado del festival, Jungle, y la que al final resultó ser la sorpresa más grata, Movement. Aunque no sólo se descubrieron grupos en este Primavera Club, sino que también hay que destacar la espectacular sala del Teatro Principal. El espacio, reformado el pasado año, se redescubrió como un lugar excelente para los conciertos por la forma que tiene –que permite visibilidad desde cualquier punto– y por el sonido que se puede disfrutar. Quizá las únicas pegas son que las copas son más caras y que los escalones en medio de la pista pueden provocar más de un esguince. Pero no he visto ninguna sala de conciertos en Barcelona en la que un tipo se ofrezca a limpiarte las manos en el baño, una extravagancia más propia de los británicos que de estos lares.

Ciñéndonos al apartado musical el domingo fue sin duda una revelación. La sensación que había previa al concierto de Movement era de trámite antes de la llegada de Jungle. Sin embargo, después del primer tema ya podías darte cuenta que estábamos asistiendo a un concierto histórico. Los australianos no sólo parecen los nuevos The XX, sino que demostraron que su amplitud estilística es mayor. La voz de Lewis Hade sobre ese armazón de bajos, batería electrónica y teclados dejaba una sensación hipnótica entre los asistentes, muchas sonrisas y aplausos convencidos. Si “Like Lust” se ha convertido en una de las canciones del año no es sólo por la elegante grabación, sino también por una puesta en escena mágica, con un sonido envolvente y una clase superior. Me atrevería a decir que fueron los mejores 35 minutos de música del festival –y, casi, del año–. Una bomba.

Movement 02_Dani Canto
Después de la soberbia actuación de los de Sydney sólo faltaba la traca final. Los británicos Jungle presentaron armas ante un público entregado que se puso a bailar como si fuera la madrugada del sábado y no un domingo por la noche. Se podía prever la tormenta pero la fiesta superó todas las expectativas. Dos percusionistas levantaban los ritmos mientras dos coristas daban cuerpo a las composiciones de Josh Lloyd-WatsonTom McFarland, un engranaje que encajó a la perfección durante todo el concierto. La gestión del show también fue espectacular, no dando ni un segundo de descanso para dejar de bailar. Llamarlo sólo funk, soul, house, pop o música negra es poner barreras y ellos no las tienen. El final con “Busy Earnin” fue el mejor posible para un festival que, sin duda, ha convencido con su nueva propuesta. Ojalá podamos disfrutarlo todos los años.

Jungle 03_Dani Canto


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juanbquintela


  • Medi0sord0

    Pues fíjate que a mi Movement no me dijeron mucho, aunque sí es cierto que la mayor parte del público parecía privado. Sólo pude ir el domingo, pero de largo lo que más me gustó fueron los Ought. El frontman va para superestrella.

    • Juan B.

      No pude ver a Ought, otra de las dolorosas renuncias que hay que hacer en festis como este…. Y Movement, pues hacía tiempo que no me sorprendía algo con esa fuerza.