Crónica : Soledad Vélez @ Bar Olvido

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Posted agosto 18, 2014 by in

Donde: Bar Olvido - Ciclo Terrazeando
 
Cuando: 15 de julio del 2014
 
Como: Aforo Completo
 
Fotos: Mercedes Pose
 
 

Repasamos la fantástica actuación de la chilena en el concierto que inauguró TerraZeando.

by Rosanna Moreda
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Dice Clarissa Pinkola en “cantando sobre los huesos” de su libro Mujeres que corren con los lobos:

Los estudios de los lobos Canis lupus y Canis rufus son como la historia de las mujeres, tanto en lo concerniente a su coraje como a sus fatigas”.

Sabía la poeta de Indiana (y de Méjico y Hungría) de lo que hablaba, cuando incluyó el dolor como una forma de arte, como la estrategia más poderosa para vencer. Y los lobos conocen mucho de dolor…y de huida. Soledad Vélez es una cantante que sin duda conoce también de experiencias rotundas, de heridas, montañas, de (des) amores, quejas y tierra.

Fue una sorpresa haberla visto el pasado martes inaugurando el ciclo Terrazeando, en el escondido y colgado en el tiempo bar “Olvido” de Compostela, rodeada de frondosos árboles. Una sorpresa de esas que se agradecen para siempre…

Lo que más me cautivó de ella fue su voz, lo cual no es novedad alguna. Dado que según declara canta desde lo personal en un folk de autora; impresiona la integridad de esta voz que no miente, que atraviesa la propuesta musical, porque grita desde las entrañas. Y lo hace con un tono particularmente grave, que por momentos asusta y si por pequeños lapsos enternece, es desde la erosión; o desde zonas desoladas, como para que no nos mareemos en las emociones, como para advertirnos que estamos con ella en la intemperie, que no nos salvamos por estar del otro lado del volcán.

Soledad Velez TZ

La comparan y requete comparan con Cat Power, PJ Harvey, Victoria Legrand de Beach House…. y verdad es, pero no nos olvidemos que canta en inglés, y que probablemente encontraríamos rasgos de ella más propios, si lo hiciera en la lengua que nos une. Entonces el paralelismo no sería tan grande. Por otro lado, quizá porque es de esas voces únicas en su especie, que recuerda a tantas otras, como si heredara una pequeña porción de todas esas “mamás” que de seguro le gustan, conformando finalmente la suya propia con aportes que son solo de ella. Siendo que algunas de estas voces mal llamadas “masculinas” en cantantes mujeres no son visibilizadas, de pronto aparecen ráfagas de (me arriesgo) Tanita Tikaram, (solo de un tema, el fabuloso “Twist in my sobriety” el más oscuro de su primer disco ”Ancient heart”; nunca entendí qué le sucedió en el durante y el después) con menos pop, y muchísima más crudeza, se entiende. Y no puede dejar de citarse a otra salvaje de la guitarra, el experimento y la voz: la argentina Juana Molina. Aunque aquí la comparación escapa del estilo, y se centra en la actitud, y en ciertos aspectos de la técnica, en esa desprolijidad necesaria también en cantantes mujeres, que se obsesionan en grandezas como el cuidado del minimalista estribillo o el silencio suspendido entre fonemas; en juegos vocales primarios…mucho más que en la imagen de sí mismas o la puesta en escena. La mayoría del concierto se basó en canciones de su último disco: “Run with wolves” (Absolute beginners, 2013). Hay varios temas que destacan de este disquito dorado, siendo “Milky way” de esas joyas adictivas que se podrían escuchar mil y una veces. Es de destacar el trabajo de Jesús de Santos con la guitarra eléctrica, quien aporta una sonoridad más “iluminada” a los giros dramáticos de la chilena, unos acordes del todo fílmicos, absorbentes, a la propuesta medio chamánica de su compañera, que en ocasiones nos lanza al aire y nos revuelve por dentro. Como en la montaña rusa, o algo peor. Es evidente que la química musical entre ambos es completa y lo transmiten.

Soledad Velez Tz 1

Tanto en los sintetizadores (con los que se luce en la mineral “Silver Wolf”), como en la guitarra acústica o en el amoroso ukelele, la tónica de fondo es la misma: potente, envolvedora, etílica…aunque a veces varíe el formato, o las canciones sean más apacibles. Son de una apacibilidad inquietante, calentada con esmero al baño María, y aparecen delante de una cortina donde nos preocupa el saber qué se esconde detrás. ¿El fantasma de Janis espolvoreando con su magia eterna en las criaturas adecuadas? Quizá…

Soledad Velez Tz 2

En cuanto a “South Mountain”, una canción imprescindible y hermosa en tiempos revueltos.

I am from South America” grita temblando una artista. Mientras que no muy lejos, un equipo de patéticos ganadores, se enorgullece de caminar erguidos (como buenos arios), burlándose de los gauchos que (según ellos) caminan doblados…

Sentirnos todos por un instante del mismo sitio”, nos sugiere Soledad antes de comenzar con su gran canción. Ojalá pudieran algunos, ojalá.

Soledad Velez

 

 


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Rosanna Moreda