Escuchando Elefantes @ Sala Mardi Gras

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Posted junio 7, 2013 by in

Donde: Sala Mardi Gras de A Coruña
 
Cuando: 11 de mayo del 2013
 
Como: Buena entrada
 
Fotos: Carlos M. González
 
 

Rosanna Moreda analiza en profundidad el concierto del dúo coruñés.

by Rosanna Moreda
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Una sala íntima y mítica, llena de calor, un público en total conexión y por supuesto ella y él: Silvia Rábade y Carlos Tajes, componentes de Escuchando Elefantes acompañados del cercano Paddy Casey. El cuándo y dónde: el pasado sábado 11 de mayo en Mardi Gras, A Coruña. Una pareja de unos mágicos para un encuentro doblemente mágico. Tal y como habíamos adelantado, este concierto formó parte de su micro gira gallega, y como era de prever, fue extraordinario.

Nuevamente, su particular folk cantado enteramente en inglés, su complicidad contagiosa, las abundantes risas o gags y la intensidad musical que caracteriza al dúo. Aunque esta vez, dos apreciados músicos se sumaron al rito: el violinista Pablo Rodríguez y el baterista Pablo Sotelo.

 

Y si hacemos referencia a su folk personalizado, particular, distinto; lo que se podría resumir apresuradamente con el término tan en boga como indie, es no sólo por la arrolladora presencia escénica que poseen, es decir, un sentimiento de fluidez absoluta con el entorno, con el otro lado como receptor; sino por la infinidad de matices y de tonalidades que son capaces de producir con voces e instrumentos. Desde un nostálgico y oscuro “Save me the last Waltz” muy en el estilo al principio y en los golpes bajos, de ciertos temas muy saturninos de los primeros Tindersticks; hasta la fuerza desoladora de “Forever young” o la contundencia que deja boquiabierta de “Let it Shine”. Reconocen abiertamente influencias de Glen Hansard y The Frames, así como de buena parte de la música contemporánea irlandesa en general.

 

No obstante, uno de los aspectos que más atrae de la banda, son esos ecos obviamente propios, pero de recordar a alguien, cosa muy probable en tiempos 3.0, sorprenden por lo variopinto de la lista de cantantes que vienen a la cabeza. Silvia en momentos tranquilos recuerda a la vecina irlandesa Lisa Hannigang, pero cuando juega con la voz, y la estira a su antojo, a la blonda dama de New York, que no es otra que Carole King.

Oscilan entre los covers, que son excelentes y muy variados, aquellos covers que suelen ser a menudo mejor que los originales, y los temas propios, entre la espontaneidad callejera que ya es su sello, y la tecnicidad propia del escenario. Y es en esta tecnicidad que ahora quisiera detenerme, porque con demasiada frecuencia vemos cómo temas preciosos son arruinados por una técnica tan depurada, con un “terror” a equivocarse tan evidente y un perfeccionismo tan hueco, la sola idea de perfección es imperfecta, que nos quedamos al final con un gran sentimiento de vacío. Con Escuchando Elefantes no ocurre esto, sino más bien todo lo contrario. Precisamente lo más atinado de su propuesta es que no delimitan el backstage, sacan a lucir las bambalinas sin tapujos y con toda naturalidad, que de eso se trata, de liberarnos en determinados, deliciosos espacios, aunque sólo sea por unas horas de las omnipresentes máquinas. A diferencia de muchos artistas de esos que les gustan las mayúsculas, ellos trajeron a este concierto la sinceridad a cuestas, como siempre; en el mismo morral que muchos otros elementos de la calle.

 

Entonces no nos sorprende que se pasen un buen rato afinando y haciendo chistes sobre su falta de control absoluto de lo que para otros, demasiado preocupados por las apariencias del espectáculo, sería una vergüenza, “un papelón”; como decimos en el Río de la Plata. Y es que hoy más que nunca “hay que bajar a la Academia de su pedestal”, porque la mala teoría también termina afectando a lo más preciado: la Música.


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Rosanna Moreda