Azkena Rock Festival 2010: Viernes

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Posted julio 5, 2010 by Watts in Crónicas de Conciertos

Azkena Rock Festival 2010


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El viernes ya teníamos a toda la maquinaria azkenística a tope con sus dos carpas funcionando y la asistencia masiva de tipos maquillados como sus héroes del espacio y del averno, y millares de camisetas vendidas por una marca comercial que hizo su agosto poniendo el logo de Kiss en sus prendas.
Pero, por orden, la primera actuación internacional vino a cargo del veterano Dan Baird que, como siempre, se lo pasó como un enano encima del escenario, igual que su banda. Ideal para empezar una tarde de diversión en Mendizabala, no se olvidó de algún clásico de los añorados Georgia Satellites como ‘Sheila’ y el gran éxito ‘Keep Your Hands to Yourself’.

El Vez es un chiste y como tal hay que tomarlo, aunque es difícil en medio de un festival al que vas a ver rock y música. La versión de ‘En el barrio’ pasa, pero la de ‘Eres tú’ (sí, la de Mocedades) traspasa el nivel de chiste y llega a payasada. Su homenaje a Kiss, respetuoso, pero para ver a Kiss sólo teníamos que esperar unas horas.

Imelda May
repitió show tras el gratuito del mediodía en la Virgen Blanca, eso sí, limitado por las acotaciones de tiempo. Demostró que, si bien no puede vender la imagen de los jovencitos del jueves, les da mil vueltas y media al hype de la cultura vintage. Ganas y voz no le faltan pero sí, quizá, un poco más de variedad. La versión de ‘Tainted Love’ sí que arrastra a bailar.

Teddy Thompson le echó dos huevos y se plantó solo con su guitarra en la carpa Doug Fieger (sorprendente homenaje al desaparecido guitarrista de The Knack cuando lo lógico, y siguiendo la política de Last Tour el año pasado sería dedicarselo a Dickie Peterson, que sí actuó en el festival). El problema es que no era el lugar ni el momento de demostrar su coraje. Aún así, mostró su voz, sorprendió con su técnica a la guitarra (de casta le viene al galgo) y logró momentos emocionantes pese al murmullo de fondo y el partido de la selección.
The Saints hicieron constatar una vez más uno de los problemas que tiene este festival con la contratación de viejas glorias: Nunca sabes qué se te va a presentar. Ver a tres tipos me sorprendió (mi ignorancia más profunda, pero juraría que en mi portada del ‘Eternally Yours’ salen cuatro tipos) y que uno fuera una jovencita más (sigo jurando que los de la portada son todo tipos); lo que vino después no me sacó del merecido descanso en uno de los campitos del festival. Sin más.
Con The Damned ya ni me atreví, aunque dicen que están más en forma que los australianos. Nunca fui muy fan del punk y, aunque no me disgustan, preferimos reservar fuerzas para después.
No me refiero a la verbena de Slash. Claro que es una opinión personal porque parece que a la gente no le molestó que una especie de Julio Sabala se dedicase a imitar a todos aquellos cantantes que colaboraron con el icónico guitarrista. Axl, Weiland o quien fuera, él cambiaba el timbre y para delante. A Slash imagen no le falta, pero tampoco es el guitar hero que siempre se nos ha querido vender. El solo de ‘Sweet Child O’Mine’ se lo fotocopió, y fue de lo mejor de la noche junto a ‘Paradise City’, seguidas para cerrar el show. Eso sí, requiere un importante ejercicio de suspensión de credibilidad.

Dios nos dio el Rock and Roll y Kiss lo convirtieron en un circo. Todo en los americanos es exceso y las palabras no van a sonar como deberían. Si no estás allí, es imposible intentar explicarlo: Plataformas elevadoras, sangre, fuego, bajistas volando, escenarios giratorios, una pantalla sobredimensionada, bailes, posturitas… todo espectáculo. Y por mucho que vayas de intelectual y hoy ya sepas que los rumores sobre lenguas de vaca implantadas o muertes por corte con bajos en forma de hacha son mentira, te dejas llevar. Y te tragas tus palabras de que desde el ‘Dinasty’ no ofrecieron nada destacable y no sólo coreas ‘Deuce’, ‘Cold Gin’ y ‘Detroit Rock City’, también ‘Lick it Up’ (la odio a muerte pero con un homenaje a The Who todo entra mejor), ‘I Love It Loud’ y ‘Crazy Nights’. E incluso te emocionas con una canción tan terriblemente hortera como ‘God Gave Rock and Roll To You’ mientras se proyectan imágenes de los Beatles, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Eric Clapton o ellos mismos (que de ego nunca anduvieron escasos). Me sorprendió que un grupo tan preocupado por todo lo ajeno a la música sonara tan tremendamente bien, y también me sorprendió que el pseudo-Peter Criss y el pseudo-Ace Frehley también tomen su lugar a las voces en ‘Shock Me’, ‘Black Diamond’ e incluso la melosa ‘Beth’ ya en los bises. Pero es que Kiss sorprenden en todo y ese final con ‘Rock and Roll all nite’ y la lluvia de confetis más intensa que se puede imaginar, por esperado, no deja de ser emocionante.

Claro, no era el momento para lo nuevo de Nicke Royale, Imperial State Electric, que tuvieron que tocar sus cuatro primeras canciones mientras aún seguían retumbando los fuegos artificiales en el cielo de Vitoria. Y viendo que Dregen no era más que un colaborador ocasional y no parte del grupo, mejor dejarlo. La cabeza aún no ha asimilado todo lo que se le acaba de echar encima…
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Watts