Woven Hand – The Threshing Floor

1
Posted agosto 19, 2010 by Sorpresa II in Discos

Woven Hand - The Threshing Floor


Consider the Birds, el disco que en 2004 afianzó a David Eugene Edwards en su proyecto en solitario, al margen de unos 16 Horsepower a punto de ser finiquitados, era un vórtice de culturas, etapas históricas y literatura fantástica (evangelio apócrifo, digamos) del que escapabas apestando a incienso pero contento, lo cual suponía todo un hallazgo. En cuarenta minutos Yaveh te perdonaba la vida de mil maneras, entre Gene Vincent y William Faulkner, Leonard Cohen y David Lynch, con algo de raga indio, Espartaco (el esclavo, no el Gigoló) y el sacerdote pagano que extirpaba corazones en Indiana Jones y El Templo Maldito, pero en plan Apalaches. Realmente bello y embriagador ¡Corred a por él!
Después de eso, en Mosaic el señor Edwards ha sido sospechoso de pasarse de medieval europeo y alejarse del paradigma de música americana que tan bien definió en su primera (inmensa) banda, y de volverse relativamente hard-rock en Ten Stones, a partir del cual se llegaron a trazar comparaciones con Tool, no recuerdo ahora si con mala idea o de buena fe. Ambos eran buenos discos. En este último hasta se incluía una versión de un tema bossa-nova de Antonio Carlos Jobim, uno de esos pequeños remansos de rara belleza terrenal, para que luego digan.
El The Threshing Floor de este año es menos exuberante que el Consider the Birds, menos “europeo” que el Mosaic y menos “duro” que el Ten Stones. Huye de extremismos y hace inventario de logros acumulados, sonando sincero y apasionado como siempre, todavía severo en sus sermones.
Edwards está fino y tenso en “Terre Haute”, tenso medieval y brumoso, la tensión que le gusta a él, directa desde un episodio de Guillermo Tell (la serie) dirigido por Werner Herzog. En “Denver City” se relaja y le sale un ritmillo como de bar de carretera de Colorado (eso sí, repite “spirit” sus 4 o 5 veces, entre versos tan livianos como ‘I’m on fire stretched out on a bed of Spanish ice’). La más hermosa del saco yo diría que es “His Rest”, más aireada, muy al estilo de Lilium, la banda que se montaron sus excompañeros en 16 Horsepower, cargada con una energía menos enfermiza pero igualmente… bíblica.
Y así hasta doce, alternando hermosos salmos y amenazas de predicador perturbado que, claro, es lo suyo. Y, claro, nadie lo hace mejor que él.


About the Author

Sorpresa II


  • Anónimo

    AUTHOR: Horsepower
    Discazo, sin duda, pero es que el Ten Stones es increible.
    Muy grande Eugene Edwards!!!