En directo: Pete Doherty

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Posted abril 28, 2011 by Hasidodivertido in Crónicas de Conciertos

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El sábado 16 se inauguró el reconvertido “Xacobeo Importa” en “Galicia importa” con Pete Doherty en la Sala Capitol de Santiago.
La inusual hora a la que estaba programado 20:00, (bien por el Madrid- Barça o por el miedo a que Pete conociera el licorcafé antes de salir a escena), complicaba un poco lo de ponerse en ambiente aún más cuando antes de entrar teníamos uno de esos preciados días de sol y calor.
Todo quedó en familia y los teloneros de Mr. Doherty fueron The Ezra Beats, grupo de la hermanísima, (que cumplió como tal a lo largo de la actuación de Pete, firmando autógrafos, posando para fotos e incluso sacando cubatas para algún fan).
No podemos decir que deslumbraran, pero cumplieron su misión de amenizar la espera a base de una curiosa mezcla de influencias que giran en torno al espíritu Flower Power pasado por Malasaña. Con dos guitarras acústicas y una batería reducida a bombo, caja y plato, trasladaron al escenario el buen rollo de quien está tocando para los amigos, pidiendo que la gente participase desde el primer momento repartiendo maracas caseras. Cierto es que el concierto quedó bastante deslucido debido a una parte del público que se dedicó a hablar durante toda la actuación. Seguramente tendremos más oportunidades de verlos en condiciones más propicias (sus miembros residen en Madrid y están a punto de publicar su trabajo “Tonic & Gin“).
Para una visión general de lo que fue realmente el concierto de Pete, se tiene que hacer una puesta en lugar del público. Buena parte estaba formado por “groupies teenagers de inspiración moderna” que no hubiese pasado de anecdótico de no ser por que venían a jalear al Doherty ex de Kate Moss, carne de cotilleo y no al músico. Sonaban más aplausos, cuando encendía un cigarrillo o se bebía el cubata de dos tragos que tras las canciones. Fucks, sujetadores, notas, camisetas, mecheros fueron lanzados desde las primeras filas durante todo el concierto, gritos y conversaciones paralelas ponían el sonido ambiente al concierto. Sin olvidar cuando descubrieron que Amy Jo ,(la hermana), estaba viendo el concierto desde abajo separada por apenas una valla, se inició una peregrinación de gente desde todos lados de la sala gritándole, cantándole y pidiéndole fotos y cubatas, (los cuales entregó), mientras su hermano tocaba. Igual son cosas de la edad, y que la adolescencia queda un poco en el olvido pero desde luego para el resto del público fue vox populi lo molesto que resultó en muchos momentos.
En cuanto a música se refiere la expectación de qué Pete nos íbamos a encontrar, como enfrentaría el concierto el solo en acústico y que temas iba a tocar, se empezó a esfumar cuando a casi las 10 de la noche aparece en escena, (eso si tambaleándose y parece que empujado para que saliese), coge la guitarra y se produce el milagro de cómo casi sin entendérsele nada y sin dar abierto los ojos hasta pasados cinco temas, es capaz de tocar y cantar llenando el solo la sala.
Tras los primeros acordes de ‘Delivery‘, nos dejó claro que a pesar de todo tiene ese algo especial, haciendo que la inseguridad que traíamos con la entrada desapareciera.
Fueron casi dos horas de concierto en los que sonaron los temas de toda su carrera de The Libertines a los Babyshambles y su disco en solitario “Grace/Wasteland”. No podemos negar que en momentos como ‘Can’t Stand me Know‘, ‘Fuck Forever‘, (la más coreada), o ‘Time for Heroes‘, se podían echar en falta los ecos de cómo sonaban con las bandas y el resto de instrumentos, pero no fue problema para saber reconocer lo bien resueltos que Doherty consigue que suenen. De lo suyo en solitario ‘Salome‘ y ‘Palace of Bone‘, fueron de lo más destacado (si bien ese álbum ya fue creado más orientado a ser tocado en ese formato).
Cuando ya todos teníamos nuestro sitio en el concierto y claro lo que nos podíamos encontrar, aparecieron con las primeras notas de ‘For Lovers‘, dos bailarinas con tutú incluido para acompañarlo en el escenario, lo que se repitiría con ‘What Katie Did‘ y en ‘Down in Albion‘ con banderas británicas desgastadas incluidas. A pesar de la cara de despiste de las bailarinas y los problemas con el tamaño del escenario por algún, bajo mi entender inexplicable motivo, el conjunto resultaba extrañamente bizarro y efectivo.
Pete estuvo entregado al público, (si bien ya sabe con lo que se va a encontrar), bromeó, recogió todo lo que le tiraron, cantó el cumpleaños feliz a una tal Macarena, no se sabe en que medida eran pausas un poco socorridas y le venían bien para echar un trago. Incluso consiguió lo que muchos deseamos en Capitol, que paren de lanzar el humo de los laterales. En medio de ‘Sheepskin Tearaway‘ paró para preguntar que era eso y si lo podían quitar, para seguir cantando la canción con la imitación del sonido. De todas maneras nada restó profesionalidad a la hora de tocar, demostrando que aunque se suelten las cuerdas de la guitarra o se caigan las púas el sigue como si nada hubiese pasado.
Sabemos que no fue el concierto de nuestra vida y el de Pete tampoco, pero nos dejó un montón de buenas canciones interpretadas de modo único, con gusto y que dejan buen sabor de boca. Los peros al concierto y al ambiente impidieron quizá que fuera redondo, pero honestamente no podemos decir que Pete no sepa qué tipo de público tiene y que el mismo siga alimentando esa imagen de “rebelde sin causa del S.XXI” que tantas portadas en las revistas del corazón, reportajes de moda o grandes temas le han dado. No se puede negar que está tocado con el talento. Me quedo con una frase que escuché a la salida, (después de que tirara su guitarra al público), “La verdad es que es raro. Si la gente le sigue aplaudiendo mientras se droga, le va bien y gana dinero… pensará para que voy a cambiar”


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