En directo: ECO 2012

0
Posted marzo 26, 2012 by Lucia Curras in Crónicas de Conciertos

ECO_2012_[Portada].jpg


El pasado viernes 16 de Marzo arrancaba la primera edición del festival ECO-Encuentro de nuevos sonidos en el centro cultural Matadero de Madrid. Durante tres días la recientemente estrenada nave de la música del Matadero combinaba las propuestas más alternativas de la electrónica experimental con otras actividades como talleres, conferencias o proyecciones cinematográficas. La filosofía del festival no buscaba atraer a un gran número de gente, sino dar protagonismo absoluto a la música y a las actividades en torno a ella, creando una atmósfera más íntima y transmitiendo sensaciones más personales. La mayor parte de la programación tuvo lugar en horario diurno, desde por la mañana hasta nunca más tarde de las once y cuarto, lo cual no dejó de ser otra forma de amplificar el significado de la música.
Como ya se anunciaba en la web del festival, cada uno de los tres días estuvo dedicado a un estilo diferente: pop-oscuro para el viernes con nombres como Andy Scott, Rrose, oOoOOO u Old Apparatus; ritmos más bailables para el sábado con Gerry Read, Pyrenees, Tevo Howard o Magic Mountain High; y una electrónica más experimental y sosegada para volverse a casa con cierta sensación de hedonismo tras haber rozado el cielo con las actuaciones de Kreng, Stephan Mathieu & Caro Mikalef o A Winged Victory for the Sullen. De igual modo que en cada jornada primó un género, los espacios donde se desarrollaron las actuaciones ofrecían tres ambientes diferentes para poder ubicar a cada artista en el sitio que más encajase con su estilo.

La primera jornada comenzaba el viernes a eso de las cinco de forma muy tranquila. La gente entraba a cuenta gotas, explorando el espacio y agolpándose tímidamente en el Red Bull Lounge. Esta pequeña sala circular, pegada al estudio donde Rne3 grabaría un especial de Atmósfera, recordaba a un chiringuito de playa con su zona de bar, sus estampados veraniegos en el techo y su pequeña pista de baile. El ambiente poco a poco se fue caldeando con la sesión de Bruna, cuyas mezclas suaves resultaron perfectas para ir saliendo del letargo de la sobremesa. Más entrada la tarde, ya en el escenario principal, una nave semi-exterior con aires industriales, Andy Stott, el mayor referente de la electrónica de Manchester con su sello Modern Love, repasaría sus dos últimos EPs con una actitud un tanto pasota que decepcionaría a unos cuantos. Poco después, aunque no en su actuación más excitante, oOoOO demostró que el witch house todavía sigue vivo y con posibilidades. Sin embargo, lo que para mí fue el plato fuerte del día no llegó hasta última hora con Old Apparatus. El enigmático colectivo audiovisual del East London, esta vez sin máscaras, nos encandiló con su post dubstep oscuro camuflado entre otros muchos sonidos en una sesión corta pero intensa donde las imágenes encajaban a la perfección con la música. Sonidos cortantes, casi molestos, daban paso a ritmos más bailables y a un ambient cinematográfico cercano por momentos a la “Industrial Symphony No. 1″ de David Lynch. Mientras, en la pantalla, la oposición hombre-máquina se hacía visible a través de un ojo, que, a modo de microscopio, nos guiaba a través de un sinfín de formas geométricas. Un sonido grave, intenso, saturado acompañado de un fundido negro cerraron el concierto dejándonos con ganas de más.

Ya a primera hora de la tarde del sábado podía intuirse una mayor afluencia de gente. A las seis, Tevo Howard levantó la pista de baile del Red Bull Lounge con una sesión muy discotequera, con estallidos pop, y con un house con pinceladas soul, fresco y sin demasiadas pretensiones. Media hora más tarde, Guido llegaba al escenario principal acompañado de batería, guitarra y bajo. En uno de sus primeros directos, el de Bristol desgranaría nueve temas en los que primarían melodías tranquilas, con muchos graves, próximas a la banda sonora. No sé si por el ambiente, que todavía estaba un poco frío, algo le faltó a su actuación para superar el aprobado.

Conforce y Hyerogliphic Being ocupaban los mandos de las dos salas pequeñas. A pesar de que este último causó furor, a mí me atrajo más la sobriedad del holandés en una sesión larga donde el deep house contrarrestaba los momentos techno más álgidos. Paralelamente, el escenario principal acogía a Pyrenees, la gran sorpresa de la jornada. Este barcelonés, asentado en Londres, con look de universitario de campus americano, encantó al público con un dance suave, resultado de sus interpretaciones de piezas clásicas de piano pasadas por sintetizadores. Para cerrar la noche, Magic Mountain High ofrecieron un directo demasiado largo para mi gusto y en el que hubo excesivos altibajos como para mantener al cien por cien la atención del público.

El volumen de gente pareció descender el domingo, aunque quizás sólo fuese una sensación por la tranquilidad de la programación del día. Reka abría la sesión de tarde en el lounge, mientras en el lecture hall se llevaba a cabo un “café coloquio” sobre paisajes sonoros y netlabels. A las seis y media, Indignant Senility, con cara de desorientado, nos sacó del bailoteo para adentrarnos durante media hora en un ambiente relajante pero algo tenebroso en el que por momentos lo atmosférico se acercaba al ruidismo. Después de pedir un cambio de escenario, Kreng se encontró un lecture hall a rebosar, con el público sentado en el suelo y en unos sillones comodísimos hechos con tiras de plástico de colores fosforescentes.
Haciendo gala del minimalismo que le caracteriza, presentó su último trabajo, “Grimoire” (Miasmah, 2011), mucho más oscuro que el anterior. Las perturbadoras imágenes de Abattoir Fermé acompañaron a un dark ambient, muy cinematográfico, que rozó su clímax cuando un hombre se automutilaba al ritmo de un noir agudizante y agobiante. Para poner el punto final al festival, las delicadas melodías de A Winged Victory for the Sullen, acompañados de un trío de cuerda, inundaron el escenario principal. Fue una actuación impecable, pero el espacio, demasiado abierto y con molestos ruidos de fondo, no resultó ser el más adecuado.

El festival ECO ha sido sin duda la propuesta musical más interesante de los últimos meses en la capital, no sólo por la acertada elección del cartel sino también por la buena organización: puntualidad, pocos cambios de horarios, barras rápidas, servicios limpios y amabilidad del personal. Esperamos se repita, sobre todo para tener una alternativa a otros festivales que están volviéndose cada vez más comerciales.
Fotografías por Ilan Botello


About the Author

Lucia Curras