Love of Lesbian

Posted octubre 6, 2008 by Desconcierto in Crónicas de Conciertos

Love of Lesbian


Texto: Javimetal
Fotos: Sala Karma
Es para pensarse (mucho) que tenga que ser con su quinto disco la primera vez que los Love of Lesbian visitan Galicia. “Es que estáis muy lejos, que Galicia nos queda a la misma distancia que París”. Así se quería defender Santi Balmes, alma máter de los lesbianos, entre las sonrisas del público, cuando se dirigió al respetable por primera vez. Esto no quiere ser una recriminación, así que limaremos -preventivamente- asperezas.
Porque los gallegos, somos, ante todo, desconfiados. Y expertos en retranca. Y precisamente por la vía de la ironía intuía Santi que nos podía ganar. Y lo hizo. Veni, vidi, vinci. Como Julio César en su momento, cruzaron los Ancares y llegaron hasta los confines de Occidente convertidos en una de las mejores bandas nacionales del momento.

Llegaban acompañados por Los Guapos. Esta banda madrileña de adopción (ambos cantantes y guitarristas son de Ourense), ejercían de teloneros, y demostraron que son un soplo de aire fresco en lo referido al pop-rock radiable en radiofórmula. Porque, aunque a muchos de vosotros os eche para atrás, los podríamos etiquetar como el puente entre Pereza y Sidonie. Luego, claro está, a veces te recuerdan a Los Ronaldos, otras a Los Rodríguez y todos tan contentos. Pero que quede claro que esto no es una crítica negativa: también es necesario que surjan grupos que demuestren que las canciones de guitarras pueden tener un público mayoritario. No inventan nada nuevo, y son más rockeros que muchos de los grupos de las radiofórmulas donde aspiran a sonar. Además, se sienten cómodos en su rol, queriendo atraer la atención hacia sus canciones frescas, arrogantes, y desenfadadas. (Quizá demasiado) simples, pero efectivas. Se agradece su soltura en el escenario, especialmente al comunicarse con el público, (muy significativo su “epitafio” al despedirse con “Juan Pardo es Dios”), sus divertidas poses y canciones rockistas, así como su humor, como queda reflejado en uno de sus mejores temas, “El rock de Madrid es una mierda”. A pesar de no jugar con el viento a favor (el público no venía a verlos a ellos –como les suele suceder a los teloneros), ofrecieron una actuación más que digna, en la que demostraron sus tablas sobre el escenario (son veteranos de los garitos madrileños).

No obstante, es evidente que el público venía a disfrutar de Love of Lesbian. Y no defraudaron. Son una banda en estado de gracia, en una línea de calidad ascendente, que si ya despuntaban con su ‘Ungravity’, se confirmó con sus dos álbumes en castellano, “Maniobras de escapismo” y “Cuentos chinos para niños del Japón”. Y conscientes de que precisamente estos dos álbumes son los que les impulsaron a la primera división del Indie nacional, centraron su repertorio en su cancionero en castellano. Un acierto absoluto en el directo, ya que son canciones más coreables por el público, y porque en este idioma Santi Balmes es uno de los letristas más imaginativos e inteligentes del panorama nacional. Si ya sus textos son sugerentes y personales, creadores de una atmósfera atractiva, seductora y atrayente, su matrimonio con un pop melancólico, de corte melódico no hace sino conducirnos a multitud de universos. Universos infinitos, como el tema con el que empezaron la actuación. Unos universos en los que van desgranando, a partir de la cotidianidad, las características de nuestra sociedad y de nuestras relaciones personales desde una perspectiva irónica –en ocasiones alcanzando cotas delirantes-, nostálgica, amable y madura. Y precisamente por toda esta conjunción de factores, Love of Lesbian entroncan con la aureola de “grupo de culto universitario”, siguiendo la tradición de R.E.M., o Death Cab For Cutie, y que quizá en España no tenían un representante oficial en esta década.
Centrándonos ya en el directo, organizaron el concierto en dos partes bien diferenciadas: la primera, más íntima y emocional, con canciones más sentimentales, reflejo de las vivencias personales de los asistentes; y la segunda, tremendamente festiva y satírica, con los temas más humorísticos y divertidos de la banda. Una estructura lógica y coherente en todo momento con los temas, no simplemente una maniobra efectista de cara a la galería. Y ambas tremendamente disfrutables.

Con la intensidad justa y la emoción precisa, fueron cayendo temas como “Mi personalidad”, “Noches reversibles”, “Maniobras de escapismo” o “Niña imantada”, demostrando la especial sensibilidad de la banda en sus composiciones, que conectaban con el “morriñento” público gallego en la intimidad de una sala que se antojaba ideal para su manual de pop elegante y meticulosamente cuidado. Al igual que su música, resultaban sus formas para dar paso a sus temas. En una costumbre tan poco dada en el panorama nacional, Santi iba presentándolos con cuidado y delicadeza, como no queriendo romper la magia que se respiraba en el ambiente cuando sonaban. Un saber estar distinguido y exquisito en los detalles, propios de la madurez de un grupo que se sabe en forma y que disfruta de sus logros tras haber ido creciendo paso a paso, paladeando el momento, como las copas de vino junto a sus pies de micro.
Y así fue el concierto hasta el punto y aparte que supuso “Música de ascensores”. A partir de entonces, y con el público ya encandilado, empezaron la parte más festiva de su repertorio, adornada con disfraces y abalorios varios, que completaron las interpretaciones carnavalescas y humorísticas de temas como “Me amo”, “Los niños del mañana” o “Marlene, la vecina del ártico”. El sentimiento festivo se contagió al público, poniendo como colofón la conga de los lesbianos por la sala, cantando el himno buenrollista “Shiwa”.

Desde luego, una propuesta muy atractiva en directo de un grupo con una discografía muy recomendable. En cierto modo, comparten una manera de afrontar los conciertos como un espectáculo, siguiendo una senda similar a la de Sidonie, vecinos, amigos y coetáneos, a los que une un crecimiento exponencial desde su cambio de idioma al castellano, y responsables de que Barcelona vuelva a ser uno de los centros geográficos del Indie melódico actual, con algunos de los mejores discos de la década. Como pros, todo lo ya desgranado anteriormente. Como único contra, posiblemente la “auto-censura” de sus temas en inglés, especialmente del injustamente subestimado “Ungravity”. En definitiva, (todavía) más razones para que el lesbianismo siga creciendo.


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