Primavera Sound 2010: Sábado

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Posted junio 10, 2010 by Mediosordo in Crónicas de Conciertos

Primavera Sound 2010


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Real Estate son el enésimo grupo de jovenzuelos amantes del pop surgido de los alrededores de la gran manzana, pero también son el enésimo grupo que no lo hace mal del todo. En el su cita con el Primavera Sound demostraron no ser la alegría de la huerta, pero sí un buen aperitivo para citas de más entidad, como la que en el Auditori teníamos con Van Dyke Parks. El veterano mito del pop, con aspecto de abuelete bonachón y acompañado por miembros de Clare and The Reasons derrochó ingenio, ironía, buen rollo y, sobre todo, clase sobre el escenario. Vaciló a los ‘young moderns’ que acudieron al festival, cantó nanas y estrenó en directo una canción dedicada a la catástrofe del Prestige. Por artistas como éste es por lo que el Primavera Sound marca la diferencia. Un lujazo.

Solapándose con el final de la actuación de Van Dyke Parks, Nana Grizol esquivaron el peligro de ser considerados poco más que una banda tributo de Neutral Milk Hotel con un extra de energía que les hizo mostrarse efectivos al cien por cien a pesar de su limitada originalidad.

Tras observar durante un buen rato las evoluciones de Standstill en el Adidas Originals ante una numerosa parroquia, había varias opciones igualmente válidas. Descartamos a Grizzly Bear y nos quedamos con The Drums, quienes venían con la vitola de sensación del año, una extensa gira europea con todo el papel vendido (incluyendo concierto en el festival de Cannes), acaparadores de portadas tanto en medios impresos como en internet, recién fichados por la multinacional Island…y todo esto sin un sólo disco en el mercado. Parecía que el término “hype” fuese hecho para ellos, pero ojalá todos los hypes dieran conciertos como el que vimos en el escenario Vice. Ni el hecho de llevar el bajo y alguna que otra pista pregrabada empañó una actuación llena de entusiasmo y de ganas de comerse el mundo, que recordaron mucho las de Franz Ferdinand en su estreno en el festival en el 2004.

Si The Drums consiguieron poner el escenario Vice patas arriba, lo de Matt & Kim fue el acabose. La pareja de Brooklyn dio el concierto más festivo del fin de semana, una verbena synth pop en toda regla donde convivían felizmente los mejores temas de sus dos albumes con versiones de ‘Sweet Child O’ Mine’, ‘The Final Countdown’ o el ‘Better Off Alone’ de Alice Deejay. Y es que viéndolos tocar, a Matt & Kim se les perdona cualquier cosa; desprenden felicidad por cada poro y es imposible no contagiarse. Y mientras parte del público bailaba, a escasos metros el escenario ATP se volvía a llenar hasta los topes para asistir a la segunda actuación de Built To Spill en el Primavera. A su concierto no se le puede poner ni un pero. Impecables en la ejecución, sonido perfecto y un repertorio que nunca baja el nivel. Cuando en un pequeño lapsus Doug Marsch se olvidó la letra de una de sus canciones nos sentimos aliviados: ¡Son de este mundo!
La fiesta tenía que seguir, así que haciendo caso a un amigo acabamos en Liquid Liquid en el escenario ATP. Bendita ignorancia, ya que estos abuelos neoyorkinos se convirtieron en una de esas agradables sorpresas que tan frecuentemente te encuentras en este festival. Con una formación de bajo, batería, percusión y voz hicieron bailar sin parar a la marabunta allí congregada, y es que esos temas plagados de grooves adictivos sonaban frescos y llenos de vida, para nada me podia imaginar que habían sido compuestos hace 30 años.
El concierto de Za! fue más que un entretenimiento mientras llegaba la hora de los cabezas de cartel. Un concierto de este dúo catalán es una chaladura cambiante, llena de regates y requiebros. Cuando piensas que los has cazado, te descolocan y salen por donde menos te lo esperas. Una animalada (en cualquier sentido que tenga la palabra).

En la hora punta del escenario San Miguel, los Pet Shop Boys cerraban el triunvirato ochentero que Gary Numan horas antes y Marc Almond el viernes completaron. En ellos poco ha cambiado. Tanto la ristra de hits que soltaron como la voz de Tennant siguen inalterables al paso de los años. Por lo demás lo esperado en un show donde nada quedó a la improvisación: Decorados, bailarines, karaoke, coreografías y disfraces sobre el escenario, y coros, palmas y sonrisas en los miles de personas que se encontraban frente a él. Cumplieron.

A pesar de haber creado uno de mis discos de referencia del pasado año y las ganas que tenía de escucharlo en directo, sabía que las dos de la madrugada no era la hora más apropiada para una propuesta tan arriesgada como la de Ben Frost. Viendo la escasa afluencia de público comprobé que no fui el único al que se le pasó por la cabeza y, aunque el sonido del ATP era violentamente increíble, el cansancio podía conmigo. Dormitando entre drones acabé deseando haber hecho lo mismo que muchos de los ausentes.
Afortunadamente, lo que venía a continuación sería capaz de despertar a cualquiera, y como Jesucristo al tercer día, con The Field llegó la resurrección. Y es que por si los pepinazos electrónicos de Axel Willner no fuesen lo bastante contundentes, acompañado por otros tres músicos y en un formato live (con batería, bajo, sintes y demás cacharros) era imposible mantenerse quieto. Todo indicaba que con ‘Everday’ el Primavera llegaría a su fin, pero sin embargo en el abarrotado escenario ATP la fiesta no había hecho más que empezar con DjCoco y una orgía de hits vitaminados, confetti y sombreros mexicanos. Una merecida fiesta de cumpleaños que se alargó hasta que salió el sol.

Fotos: Sierjo
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