Burzum Fallen

El pasado 2010 vio como Värg Vikernes, quizá el personaje con más relevancia en un estilo (el black-metal) que está sobrado de este tipo de ídolos, salía de su reclusión en la prisión de máxima seguridad de Tröndheim para regocijo de los morbosos seguidores del culto, ávido por paladear lo que el bueno de Värg nos iba a ofrecer.
La leyenda de Värg se forjó a partir de unas hechos que trataré de resumir: A finales de los ochenta y principios de los noventa Vikernes fundó Burzum, y junto con Darkthrone, Mayhem y unos cuantos noruegos peligrosos más, marcaron el camino en la tortuosa senda de lo que hoy se conoce como black-metal. Aquellos primeros y seminales actos de oscuridad, nihilismo y grabaciones con sonido infame son reverenciados entre los acólitos del género con un respeto y admiración que roza el éxtasis religioso, y si hay entre ellos algún fenómeno que defina por si solo los tintes de emoción y locura extremos de aquellos días, ese es Vikernes. A parte de inventar el habitual hoy día concepto de banda de un solo miembro, se veía que había un compromiso real y que una ideología y filosofía realmente profundas subyacían en el discurso de Burzum, además de una originalidad, una violencia y un mal rollo especial en lo estrictamente musical.
Pero la fama de la historia personal de Värg solapa a la musical ya que después de unirse a Mayhem como bajista y grabar el clásico absoluto Der Misteriis Dom Sathanas las relaciones en el grupo de torcieron, tanto que Vikernes asaltó el piso de Oysten Aarseth (Euronymous, líder de Mayhem) y acabó con su vida clavándole un cuchillo en la sien (la terrible descripción de la pelea la hace el propio Värg frente a la cámara en el documental Until The Light Takes Us), acto por el que fue juzgado y condenado a reclusión penitenciaria hasta el año pasado.
Bien, si no sabía nada de esto, ya tiene usted un poco de información sobre todo esto del black-metal. Si por el contrario era sabedor de estas historias, regocíjese buscando algún error y póngame a parir, que seguro que los hay. Procedamos a las reflexiones sobre el disco en cuestión:
Fallen (el octavo disco de Burzum) sigue el camino donde lo dejó el increíble Belus en el 2010, con unos recursos y enfoque similares ya que, supuestamente este disco es la segunda parte de una trilogía de álbumes conceptuales que narran la particular visión del devenir de los cultos pre-cristianos europeos que trae de cabeza al señor Vikernes, (Belus es el nombre más antiguo conocido del dios solar que se repite en todas las tradiciones occidentales como Apolo, el Jesucristo primitivo, etc) representando Fallen, como el título indica, la caída de estos viejos cultos paganos ante la todopoderosa evangelización. Fra verdenstreet son unos susurros a modo de intro que dan un poco de miedete, y que preparan el terreno para el crudísimo y familiar riff que da comienzo al festival con Jeg faller, que tiene un pseudo estribillo con la voz limpia que resulta un poco sonrojante en las primeras escuchas, pero que acaba resultando. Lo de las partes cantadas y un particular enfoque de las melodías es una de las señas de identidad de este disco, que hace hincapié en la repetición de muchas partes para beneficio de la grandiosidad. Tiene mérito esto de que consiga este efecto, ya que el disco está grabado con los métodos más austeros que se puedan imaginar, y aún así consigue que no eches en falta nada.
Puede decirse que Fallen es quizá el álbum más luminoso y a la vez hipnótico de Burzum hasta la fecha, quedando como exponente de lo depresivo y lúgubre el genial Vanvidd, con un impresionante riff vieja escuela, y un momento con tres o cuatro líneas de voz a la vez con un Värg poseído que profiere aullidos descarnados e inclasificables (para que os hagáis una idea, hasta la cuarta escucha pensaba que había un sample de un lobo, pero resulta que no).
En fin, una aventura con todas las de la ley, con un poder tal que si te entra como debe va a hacerte desear rechazar la cruz, ir al bosque por la noche a abrazar árboles y asustar al hombre civilizado.
La portada me parece de un gusto excelso, siendo el pintor francés Adolphe-William Bouguereau el agraciado con el privilegio de ilustrarla.







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