Florence + the Machine – Ceremonials

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Posted noviembre 10, 2011 by Silmalia in Discos

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Florence Welch entró en el mercado por la puerta grande hace dos años con “Lungs” (Island Records, 2009), el álbum debut de su banda Florence + the Machine, y este éxito de ventas vino acompañado también por un éxito en críticas, cosas que, como es sabido, no siempre van de la mano.
Y ahora, a punto de terminar este 2011, nos trae su segundo álbum, o lo que podemos denominar “una segunda parte de “Lungs” ”.
En la línea del disco que les vio nacer, haciendo -una vez más- gala de su potente voz, y acompañada de una instrumentación y unos coros formidables, hacen que tras la escucha de este “Ceremonials” (Island Records, 2011) desees un directo cuanto antes cerca de tu ciudad (o al menos en el país).
Ya no es novedad que muchos medios la califican como la Kate Bush actual, y es posible que me influya que de pequeña estaba completamente loca con ese anuncio de colonia (sabe dios cual era…) cuya banda sonora era el ‘Wuthering heights’ de la Bush, o puede ser que “Lungs” me dejara muy tocada… Lo que sé es que, por un motivo u otro, éste era uno de los lanzamientos que más esperaba de este año, así que, sin alargarme más, procederé al análisis tema por tema.
Si bien este disco no es tan grandioso como su predecesor, los tres primeros temas que lo abren no nos dan prueba de este ligero bajón de nivel. La voz de Florence brilla por si sola en ‘Only if for a night’, un tema que suena casi a directo grandioso (y estremece sólo pensar cómo puede llegar a sonar en vivo), y le sigue ‘Shake it out’, uno de los singles de adelanto del álbum y usada como cuña publicitaria de una cadena de la serie “Entre fantasmas” (¿será casualidad la relación de esta elección con las declaraciones de Welch que este disco transmitiría cierta oscuridad?), de todas formas, no es, ni de lejos, la que más se acerca a esta temática, pudiendo encontrar estas atmósferas grises en otros temas del disco conforme éste avanza. ‘What the water gave me’, lejos de sonar lóbrega, es como un canto desesperado perfectamente acompañado por unos coros que rozan lo épico, y que quizá sí transmite lo que Florence nos quería decir con esos “espíritus” que iban a estar presentes en este segundo trabajo. Y lo mismo pasa con ‘Never let me go’, que no sé exactamente por qué, pero me la imagino a ella cantándola sola, sobre un acantilado sobre el que rompen furiosamente las olas.
Pero la tónica del disco no es para nada lineal. ‘Breaking down’ tiene ciertos toques de Arcade Fire y parece que en cualquier momento van a aparecer las voces felices de un coro de niños, o ‘Lover to lover’ saca su vena más PJ Harvey. ‘No light, no light’, sin embargo, esté hecha más para brillar en un directo (o quizá me hubiera entrado mejor si durara la mitad o se ahorrara algunas florituras).
‘Seven devils’ suena a película de terror, a lo que ayudan, una vez más, los coros apagados de fondo y la percusión monótona…pero si algún tema del disco se lleva la palma en cuanto a la percusión, esa es la étnica ‘Heartlines’.
‘Spectrum’, personalmente, no me convence, demasiados sonidos juntos y unos cambios de voz demasiado estridentes como para conseguir valorar el conjunto global, pero no importa, porque el álbum se “cierra” con las emotivas y envolventes ‘All this heaven too’ y ‘Leave my body’, poniendo un “broche final” que le hace justicia.
¿Que por qué tantas comillas? Porque este se trata de un final relativo, ya que en la edición especial se encuentran tres hidden tracks (‘Remain nameless’, ‘Strangeness and charm’ y ‘Bedroom hymns’) que nos presentan la faceta más experimental y electrónica de la banda. ¿Será esto una especie de estudio de mercado para próximos trabajos?, si lo es, y deciden dar un cambio en el futuro, esperemos que sigan con la calidad a la que nos tienen acostumbrados.


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