Franz Ferdinand – Tonight: Franz Ferdinand

La primera vez que escuche el nuevo trabajo Franz Ferdinand pensé que era una mierda pinchada en un palo; si a esto le sumamos que Ulysses, primer single, carece tanto de la inmediatez de Take Me Out, como de la etílica diversión de Do You Want To, pues las ganas de prestar atención al tercer trabajo de los escoceses se evaporaron rápidamente. El problema surge cuando, tras una nueva e inocente escucha, te sorprendes poniendo cara rara y pensando que la cosa tampoco está tan mal.
La primera en la frente. Ulysses resulta ser una canción marca de la casa: cambios de ritmo, estribillo efectivo, lalala incluido y, para contentar al sector borrachazas, un Ill find a new way cantado en falsete. A partir de este momento, Tonight: Franz Ferdinand resulta bastante festivo, nocturno y con un punto sexy resultón. Musicalmente, la habitual marcialidad rítmica del cuarteto ha dejado paso a una mayor presencia de teclados y un sonido disco analógico que los acerca aun más a la pista de baile. A pesar de lo que se pueda pensar, esta aproximación al mundo de la bola de espejos no resulta una novedad en la carrera de Franz Ferdinand. Simplemente basta recordar temas como Auf Achse o Outsiders para darse cuenta que este sonido siempre estuvo tuvo su hueco en la banda.
Una vez superado el inicial rechazo, Tonight: Franz Ferdinand, nos muestra a un grupo especializado en crear pequeñas piezas adictivas. Así No You Girls se inicia con un claro kiss me/lick your cigarette then kiss me para continuar con un desesperado you girlsŽll never know how you make a boy feel. Bite Hard y What She Came For comienzan pausadas para ir mostrando poco a poco toda su energía. Los Franz Ferdinand más discotequeros llegan con Live Alone y los últimos minutos de plena euforia acid de Lucid Dreams. Para segundo single, en el caso de no seleccionar No You Girls, esperemos que se dejen tentar por las seductoras Turn It On o CanŽt Stop Feeling.
El punto negativo de Tonight: Franz Ferdinand está en la presencia de temas más disfrutables como cara b de singles que como canciones incluidas de primera mano en un disco. Así, la aproximación a una psicodelia grandilocuente de Send Him Away o los tempos lentos de Dream Again y Katherine Kiss Me no hacen más que servir de lastre a un grupo que ha hecho de la inmediatez y agilidad sus señas de identidad.


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