Obits – Moody, Standard and Poor

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Posted mayo 11, 2011 by Xose L. Garcia in Discos

Obits


Seguramente al que haya caído en esta reseña por curiosidad o casualidad le llama la atención que un grupo que no le suena de nada sea publicado por un sello tan establecido y que últimamente apuesta tan a lo seguro como Sub Pop. Pero si aclaro que al frente de este proyecto se encuentra nada más y nada menos que Rick Froberg, líder antaño de bandas como Drive Like Jehu, Edsel, Hot Snakes y Pitchfork algunas cejas comenzarán a levantarse, aunque será en un bajo porcentaje, ya que a pesar de que Drive Like Jehu prácticamente inventaron el post-hardcore en los noventa (Si amaste a At the Drive-In o Fugazi pero no tienes el “Yank Crime” en tu fonoteca, vete espabilando) la popularidad de tales propuestas sigue quedando muy lejos de lo que sería sano (En este país, en los Estados Unidos Froberg es un pequeño ídolo de escena).
Dudo bastante que la carrera de Obits vaya a diferir mucho de la de anteriores proyectos de esta gente, sacarán tres discos o así (este es el segundo, por cierto) y se disolverán antes de que nadie se de cuenta de lo que valen. Vale que ya son gente de una cierta edad, que el bueno de Rick ya no grita de esa manera tan visceral y tan suya, que la complejidad de Drive Like Jehu o la velocidad desbocada de Hot Snakes tampoco están presentes en este discurso, que la contundencia deja paso a mares de deliciosa reverb, que las guitarras antes forzadas a rugir a golpes ahora reciben un trato más decoroso, entregando agradecidas el sonido más característico que una telecaster puede ofrecer…Quizá se haya sacrificado la apuesta arriesgada y sórdida para cobijarse en los peludos brazos del punk más británico, clásico pero siempre fresco, cálido pero nunca plácido, que prefiere mirarse más en el pasado (surf, garage) que tratar de romper con todas las reglas otra vez.
Puede ser que se hayan mudado a una bonita casa en las afueras y ya no tengan tan presentes los peligros y milagros del suburbio mugriento con el que antaño compartieron corazón y que les entregó inspiración que convirtieron en eléctricas diatribas, pero la realidad es que la seña de identidad de todo lo que ha tocado Mr. Froberg en su vida sigue ahí, ese mordiente bestial característico, esta vez quizá más atenuado, a lo mejor menos canino y más premolar, que ya no nos hará sangrar como antes, pero cuya marca nos quedará en la piel igualmente.


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Xose L. Garcia