The Soundtrack Of Our Lives – Communion

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Posted febrero 15, 2009 by manolito in Discos

TSOOL - Communion


Han pasado casi cuatro años desde que TSOOL publicaron en 2005 Origin Vol.1. Fue una larga espera pero por fin ha llegado Communion, el quinto album de estudio de los suecos con el nombre más coherente de la escena internacional. Y es verdad, porque The Soundtrack Of Our Lives hacen exactamente eso, canciones que da la sensación de que siempre estuvieron ahí, de esas que escuchas y pareces recordar de toda la vida, melodías clásicas y naturales, bandas sonoras de nuestras vidas o, al menos, de las suyas…
El estilo de la banda de Ebbot Lundberg ha sido siempre deliberadamente clásico, como una especie de emulación de la época psicodélica, de las bandas que crearon el rock tal y como lo conocemos hoy, como un homenaje a la cultura que surgió catalizada por el LSD. Esto es lo que venden, es lo que sus seguidores esperan encontrar en sus discos y es lo que se siente cuando empieza a sonar Communion, cuando suavemente una pared de sitares y saturaciones de guitarra se va apoderando del silencio para dejar paso a un riff de guitarra casi instintivo y a un mantra que nos sitúa perfectamente en el espacio y en el tiempo…
Desde ese momento una lluvia de ritmos marcadísimos, punteos de los de toda la vida, guitarras saturadas, coros, teclados llenos de burbujas o incluso sintetizadores que parecen salir del lado oscuro de la Luna construyen progresivamente una densa melodía de 111 minutos llena de pinceladas que parecen guiñar el ojo a todos los grandes de la música, unas veces de una forma más codificada como en The Fan Who Wasn’t There, dedicada a Arthur Lee, y otras más explícita, como en la preciosa transformación del Fly, de Nick Drake, haciendo exactamente lo mismo que hicieron los Byrds con el Mr Tambourine Man de Dylan cuarenta años después.
Puede parecer duro entrar en las casi dos horas de Communion, puede incluso parecer una osadía por parte de TSOOL hacer un disco doble a estas alturas, en el siglo 21, el momento de la velocidad, el momento en que las canciones se venden de una en una por internet. Pero es quizás esa tranquilidad la que hace que este LP no sea una colección de canciones, sino un álbum completo que se pasea por todas las sensaciones: desde la euforia de Mensa’s Marauders, al misterio de Universal Stalker o la intrsopección Just A Brother; desde el enfado de Lost Prophets in Vain o Distorted Child, a la fragilidad de Pictures Of You; desde el amor contenido de Saturation Wanderer hasta la rabia de RA 88… Y lo mejor de este viaje de sensaciones es ese tono optimista, de buenas vibraciones, que parece dominar el fondo de cada una de las 24 canciones. “Venticuatro canciones, una para cada hora del día”, dice Ebbot.
Hay discos que entran a la primera y aburren a la segunda, y hay discos que no se entienden hasta que se entienden, lo único que necesitan es un poco de tranquilidad. No tengamos tanta prisa.


Sobre el redactor

manolito


  • Anónimo

    AUTHOR: david watts
    De acuerdo en todo. Sólo echo de menos una mención a ese temazo que es The Ego Delusion. Pero es que con tantos temas y tan buenos, es difícil elegir uno, la verdad.
    Imprescindible