Vialka – Succès Planétaire International

Poco hay que añadir a lo dicho sobre Vialka cuando hace un par de años presentaron su Plus Vite Que La Musique. Bueno, sí, que se han relajado. Pero solo un poco, no os vayáis a pensar que ahora les da por la canción melódica. Las hiperactivas sinapsis cerebrales de Marylise y Eric siguen haciendo de las suyas, pero no alcanzan las cuotas de frenesí ya conocidas. Con su sesera trabajando a la velocidad del rayo y sus corazones latiendo como el de un par de diminutos colibríes, siendo ya talluditos pero poseyendo las ganas y la pasión de unos jovenzuelos, han vuelto a grabar ocho temas para su nuevo y flamante álbum Succès Planétaire International, en el que dejan a un lado la autoedición y parece que moderan considerablemente su discurso político, básicamente porque el discurso oral es casi inexistente en beneficio de otro más instrumental y onomatopéyico.
Y ya lo he dicho, es más tranquilo que el anterior pero no es un disco reposado en absoluto. Si lo fuera no serían Vialka. Sigue habiendo diez canciones en cada canción, con sus desarrollos inesperados, sorpresas, quiebros y requiebros, guitarras, xilófonos y percusiones atropelladas. Para muestra “Premiers Pas”, que abre el disco, y que comienza cual caperucita roja bajo los efectos de un tripi que termina por sentarle mal; todo se transforma en un ‘mal viaje’ que termina en algún país musulmán (probablemente para pillar ‘algo’). “100% Hello” llega a sonar funky durante unos segundos, previos al tarareo cacofónico de Marylise; Por su parte “One For The Road” nada apaciblemente entre el jazz y la verbena mediterránea hasta que, claro, salen por peteneras y rescatan a la caperucita inicial, ya de mejor humor. “Good Riddance” y “Do What Now?” son ‘demasiado normales’, pero los cánticos tribales de “Dutar” y la chanante escala musical de “Always Against” nos devuelven esa locura que ya echábamos de menos. Para rematarlo, una preciosa versión del tema popular alemán “Hole in the Bucket” que acaba recordando a “En la granja de mi tío”. Escuchar estos discos tan extraños a veces ralla un poco, pero comentarlos es divertidísimo.







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