Opinión: An Afternoon with Greg Dulli

Dulli parece un gangster. Me lo había dicho Jorge el road manager en la mayor parte de la gira española pero hasta que no lo ves, no entiendes realmente la frase. Allí estaba, de pie, en el casco viejo un poco desorientado buscando la Sala Capitol junto al resto de su troupe. No es que tenga apellido italiano, es que lo tiene todo. Es alto, inmenso, ha ganado unos cuantos kilos y el intentar aguantar su incipiente barriga le da un porte imponente. También su cara ha engordado notablemente y empieza a peinar algunas canas en la sien. En su nariz aplastada se posan sus sempiternas gafas de sol. Sí, no hay duda que encajaría perfectamente como secundario en cualquier capítulo de Los Soprano. Los guiamos hasta la sala a través de la salida de un colegio mientras las madres y los niños los confunden con turistas y no se imaginan que de la garganta de ese tío grandote han salido algunas de las canciones más emotivas y desgarradas de los últimos veinte años. Jorge ya ha descargado el camión (todo menos un teclado de más que se ha pedido por error y que descansa en la furgoneta negra con cristales tintados aparcada al lado de las vías del ferrocarril) así que entran directos al camerino. Rick Nelson, que se encarga de cello y violín, no puede evitar emitir un wow (así, con pronunciación yankee) al entrar en la Sala. No puedo evitar sentir un cierto orgullo gallego, como cuando enseñamos a los turistas la Plaza do Obradoiro o la muralla de Lugo. Capitol es imponente hasta para un tipo acostumbrado a ver todo tipo de salas. A Dave Rosser no le impresiona porque ha tocado aquí este año acompañando a otro gigante (en todos los sentidos) y colega de Dulli: Mark Lanegan.
No sé si Greg ya sabe que tiene a dos periodistas esperando para entrevistarle pero lo toma con una naturalidad pasmosa. Se lleva a los representantes de Popular 1 y Efe Eme a los camerinos mientras los otros dos van probando los instrumentos. Larry, el Tour Manager americano está colocando el puesto de merchandising en una esquina y nos pide que le traduzcamos al castellano sus carteles en inglés. Como tenemos que poner Otoño y no encontramos la ñ, decidimos hacerlos en gallego. Más personales.
Las entrevistas se alargan más de lo previsto. Hubo que pararlo porque el tío larga
, sonríen satisfechos y Dulli aparece en el escenario como si entrase en zapatillas en el salón de su casa. Compruebo que en realidad lleva unas botas camperas negras, como el resto de su atuendo. Se cuelga la guitarra y empiezan a tocar. Así de primeras un tema country. Dave le enseña un riff de los Doobie Brothers y Greg comenta que un acople del Cello suena como el pedo de un elefante. Están disfrutando. Jorge se ha tomado una hora libre y ha ido a pasear por la ciudad. Se ha encontrado el escenario del Obradoiro. El del otro Papa, el que viene el sábado desde el Vaticano. Viene con hambre porque hoy no han comido pero, es lo que tienen los profesionales, ya han acabado y a las siete de la tarde muchos bares están cerrados y el resto no ha abierto la cocina. Ya han llegado Jane Joyd y su acompañante y cuando se los presentan como sus supporters, Greg aclara we support each other. Todo un gentleman.
Mientras paseamos por la zona vieja, alguien me indica que tenemos que andar despacio porque Dulli va a su ritmo. Se para en todos los escaparates y entra en una tienda a comprarse unas (otras) gafas de sol. Es una adicción comentan los músicos resignados. Acabamos los cinco en un bar de la zona vieja, donde nos tratan como si fuéramos turistas otra vez. Greg no ayuda pidiendo permiso para fotografiar la máquina de café. Me doy cuenta de que tiene una marca italiana, y eso es lo que llama su atención. Subimos al comedor donde estamos solos. Croquetas, Pulpo (Rick se pone morado), Ensaladas y Ternera. Greg pide Caldo Gallego pensando que llevará pollo o algo así. Dave se lleva un disgusto porque no tiene grelos, típicos de esta tierra y de la suya: Lousiana. Mientras no llega la comida Dulli repasa sus fotos en su móvil. Está en otra parte. Ya lo habían dicho, se dispersa con cualquier cosa. Menos la música. El camarero trae la comida y ahí empiezan a olvidarse de que hay gente ajena. Son cuatro amigos cenando y charlando (otra vez) de música. Bob Seeger era mejor antes de irse a Hollywood. Steven Tyler empezó tocando la batería. Dulli y Dave cantan de vez en cuando. No saben ni de quien es lo que entonan. Algo de la Motown dice Dulli. De las Supremes cree Larry. No, las Supremes era donde estaba Diana Ross. Jorge y yo sólo hablamos cuando nos preguntan algo, básicamente escuchamos. Antes me ha confesado que para él es surrealista. Siempre ha sido fan de los Afghan Whigs y ahora lleva a Greg Dulli de un lado para otro.
Jane Joyd ha acabado su prueba de sonido y nuestro presi se une con ellos en la mesa de al lado. Le echa valor y es capaz de pedirle a Dulli que le firme unos EPs. Dulli se sorprende con un split de 7″ con Ass Ponys. Habla del hombre que sale en la portada: Todo el mundo pensaba que era un homeless, pero yo lo conocía. Pasé varias navidades en su casa. También ve la portada de Turn on the Water, aquí empezó la cosa de las palmeras y, sobre todo, el de Conjure Me con un plano de Cincinatti y alrededores. Aquí nací yo, lo marca con el rotulador. Y espera un momento, aquí me crié en realidad lo vuelve a marcar. No sabía que salía esto. Pero tú hiciste esto le comentan. No, en realidad, lo hizo John Curley. Saco avergonzado mis portadas. Solo los discos normales y veo las fotos de los Whigs. Parece increíble que ese chaval espigado, con melenas y barba de chivo sea el mismo que tenemos delante. Me fijo por primera vez y veo que sus ojos son verdes. No lo sabía. Cuando le pido que le dedique el de los Gutter Twins a mi novia dice Lo haré en italiano. Le encanta. Parece relajado pero, así sin más, Dulli decide que ya ha sido suficiente y que tiene que ir al Hotel.
Los músicos van a descansar y nosotros a la sala, a recibir a los socios y no socios en la puerta. Hay menos entrada de la prevista y, desde luego, mucha menos de la que se merece. La telonera está acabando y Dulli no ha llegado. Alguien empieza a preocuparse pero Jorge ya ha vivido muchas de estas. No os preocupéis, viene ahora. Cuando Jane Joyd empieza la última, ellos aparecen por el callejón de Capitol. Entran en la sala serios, concentrados. Dulli ha vuelto a perder la verborrea. Ahora solo piensa en lo único que hace que se centre: la música.


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